{"id":925,"date":"2022-05-23T17:28:10","date_gmt":"2022-05-23T20:28:10","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=925"},"modified":"2022-05-23T17:28:10","modified_gmt":"2022-05-23T20:28:10","slug":"conduciendo-al-general","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2022\/05\/23\/conduciendo-al-general\/","title":{"rendered":"Conduciendo al General"},"content":{"rendered":"\n<p>Ejerc\u00ed por a\u00f1os una profesi\u00f3n vieja, de esas que la gente procura ignorar. Comenc\u00e9 a hacerlo por dinero, luego vino el placer, el perfeccionamiento profesional, hacerme un nombre. No perd\u00ed sentimientos con el correr de los a\u00f1os, jam\u00e1s los dej\u00e9 de lado. En verdad hubo clientes con quienes me manej\u00e9 mejor, tuve m\u00e1s llegada. Soy capaz de afirmar: es imposible que algunos de los miles que pasaron por m\u00ed puedan acusarme de poco amable. Siempre una sonrisa, una palabra amistosa, un gesto gentil, fuera buena o mala la propina. En la oscuridad todos perdemos el rumbo, pero saber que alguien nos acompa\u00f1a brinda seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>He visto ciento de cr\u00edmenes y no porque el barrio donde trabajaba fuera peligroso. Pude observar cara a cara a los asesinos, contemplar amores prohibidos, re\u00edr con chistes de todo tipo. Nunca me permit\u00ed contar detalle alguno a mis clientes, aunque pens\u00e1ndolo bien lo hice una vez, el d\u00eda que vino el General.<\/p>\n\n\n\n<p>A los diecisiete a\u00f1os empec\u00e9 a moverme en lo que fue mi \u00fanico lugar de trabajo, el cine Gaumont. Linterna en mano -traje azul con detalles dorados, guantes blancos- esperaba al espectador. Ofrec\u00eda el programa y como un Caronte sin barca, a cambio de una moneda los conduc\u00eda hasta la butaca. Algunos confiaban en mi capacidad y me permit\u00edan seleccionar la ubicaci\u00f3n.\u00a0 A veces \u00e9ramos dos los acomodadores, pero yo resultaba ser el m\u00e1s buscado, muchos me esperaban para que los guiara. Es posible que mi desenvolvimiento no alcanzara los niveles de Carlos Astrid, acomodador del Cine Lorange, de modales refinados, conocedor de cinco idiomas. Peinado a la gomina, sonrisa perfecta, perfumado, enamoraba a mujeres j\u00f3venes y mayores. Se rumoreaba sobre sus amor\u00edos, algunos de ellos detr\u00e1s de los cortinados espesos. O el caso de Alfredo Iribarzun, del cine Losuar, amado por los ni\u00f1os pues llevaba los bolsillos llenos de caramelos. Y en el Magestic los hermanos Loza no s\u00f3lo conoc\u00edan los secretos de las ubicaciones, tambi\u00e9n sab\u00edan los gustos del espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Nilo estaba Rodolfo Munir, el Turco. Un accidente de tranv\u00eda lo hab\u00eda dejado con una pierna de palo. En mitad de la pel\u00edcula se escuchaba el \u201ctoc, toc, toc\u201d de la madera contra el piso mientras avanzaba en la oscuridad una luz torpe y despareja.<\/p>\n\n\n\n<p>La modernidad trajo la decadencia de esta profesi\u00f3n. Nadie se viste con la elegancia de nuestros a\u00f1os. Ya no hay programas de papel barato con publicidades de pizzer\u00edas, sastrer\u00edas, librer\u00edas; el detalle la pel\u00edcula, duraci\u00f3n y protagonistas. Nosotros conoc\u00edamos cada secreto de la sala, sab\u00edamos qu\u00e9 lugar era conveniente para las damas. No permit\u00edamos que longil\u00edneos se sentaran delante de alg\u00fan chico y le entorpecieran la visi\u00f3n. Est\u00e1bamos atentos a cualquier movimiento en la sala. Y es mentira que si no recib\u00edamos propina cont\u00e1bamos el final de la pel\u00edcula. Aunque yo lo hice una vez, cuando vino el General.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nervios de la primera funci\u00f3n que trabaj\u00e9 en el Gaumont no los voy a olvidar. Me sudaban las manos, sent\u00eda las piernas flojas. Esa noche hice un papel\u00f3n. Llevando a una pareja de ancianos tropec\u00e9 en la escalera y perd\u00ed la linterna. Rod\u00f3 escaleras abajo, terminando su recorrido al borde del escenario. Corr\u00ed para recuperarla. Totalmente avergonzado, me acerqu\u00e9 a los ancianos para ubicarlos en el mejor lugar. Ella me dio un billete que rechac\u00e9, no hab\u00eda sido honorable mi tarea.<\/p>\n\n\n\n<p>Las noches de estreno uno sab\u00eda si la pel\u00edcula ser\u00eda o no un \u00e9xito. M\u00e1s de un cr\u00edtico no entraba a la sala, se acercaba a los acomodadores y con gesto distra\u00eddo preguntaba:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Un bodrio, no pasa de esta semana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se armaban las cr\u00edticas en La Prensa o El Mundo, por ejemplo. Yo amaba los films, los ve\u00eda luego de acomodar al p\u00fablico, y en la salida me quedaba escuchando los comentarios.\u00a0 Me emocion\u00e9 con <em>Pelota de Trapo;<\/em> con el final de la <em>Guerra Gaucha<\/em>, ese cura ciego tocando la campana. Cuando vi <em>Ciudadano Kane<\/em> supe que pasar\u00eda a la gran historia. As\u00ed tambi\u00e9n estaba convencido de que <em>Dios se lo pague<\/em> debi\u00f3 ser admirada en el mundo entero, no s\u00f3lo por la historia de aquel mendigo millonario, papel que llevaba adelante Arturo de C\u00f3rdoba, sino por la belleza de Zully Moreno. Y si de cosas bonitas hablo, no puedo negar que me enamoraron los ojos de Amelia Bence brillando como nunca junto a los de Francisco Petrone en <em>Todo un hombre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hitchcock era uno de mis preferidos, no siempre sus pel\u00edculas lograban llenar las localidades, pero quienes asist\u00edan culminaban la funci\u00f3n felices de tanto cine. El viernes que vino el General era la segunda noche en cartelera de <em>La soga<\/em>. Yo la hab\u00eda visto tres veces. Esa noche dej\u00e9 la sala despu\u00e9s de acomodar a una joven y observ\u00e9 entrar al hall del Gaumont al General Per\u00f3n, Presidente de la Naci\u00f3n. Vest\u00eda su uniforme blanco, zapatos impecables la gorra bajo el brazo y un cigarrillo en la mano izquierda. Estaba solo, sin custodia, parec\u00eda algo desorientado. Me acerqu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>-General, \u00a1qu\u00e9 sorpresa verlo por aqu\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Romualdo, compa\u00f1ero, \u00bfc\u00f3mo le va?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Sabe mi nombre! \u2013 se escap\u00f3 de mi boca.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si usted conoce el m\u00edo, c\u00f3mo voy a ignorar el suyo. \u00bfHace mucho que empez\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Reci\u00e9n nom\u00e1s. Es <em>La soga<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Dall, Granger, Mogan y Stewart, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Si, General. \u00bfFila del medio?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Prefiero de las \u00faltimas, si es que hay lugar. No quiero que me vean.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Venga por ac\u00e1, no saque entrada, gentileza de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Aplast\u00f3 el cigarrillo contra el cenicero de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Una pregunta m\u00e1s, Romualdo, \u00bfC\u00f3mo termina?<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 mirando sin comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; En confianza, Romualdo, entre usted y yo, \u00bfc\u00f3mo termina? No se lo voy a decir a nadie. Comprender\u00e1 que no puedo quedarme hasta los t\u00edtulos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca lo hab\u00eda hecho, cont\u00e9 el final de la pel\u00edcula en pocos segundos. Luego lo acompa\u00f1\u00e9 a su lugar. En la oscuridad lo pude ver feliz, disfrutando del buen cine. Faltando diez minutos se levant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfYa se va, General?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed. As\u00ed que los asesinos son\u2026 \u00a1Qu\u00e9 buen final, qu\u00e9 lo tir\u00f3. Este Hitchcock deber\u00eda ser argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y peronista.<\/p>\n\n\n\n<p>-Eso ya lo es, pero no lo sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonri\u00f3 y sali\u00f3 meneando la cabeza. Lo vi ir hacia Congreso, luego volvi\u00f3 sobre sus pasos en direcci\u00f3n a Casa de Gobierno. Aquello de las bombas y aviones suceder\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s, pero esa noche no lo sab\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#c20d0d\"><strong>Marcelo Rubio<\/strong> naci\u00f3 en 1966. Es periodista, conduce el programa de radio Kriminal Mambo por am530, radio de las Madres de Plaza de Mayo. Public\u00f3 algunos libros de cuentos, La Strada, Bajo el signo de Eva, F\u00fatbol sin tiempo, Nueve relatos atravesados en la garganta, todos ellos por Textos Intrusos. En 2018, por medio de Ind\u00f3mita luz Editorial, public\u00f3 su primera novela breve, Lo que trae la niebla. En 2019, El Cristo roto, por editorial Tambi\u00e9n el caracol. El largo viaje, editado por Omashu editorial, es su \u00faltimo libro de cuentos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ejerc\u00ed por a\u00f1os una profesi\u00f3n vieja, de esas que la gente procura ignorar. Comenc\u00e9 a hacerlo por dinero, luego vino el placer, el perfeccionamiento profesional, hacerme un nombre. 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