{"id":858,"date":"2022-03-29T23:11:33","date_gmt":"2022-03-30T02:11:33","guid":{"rendered":"http:\/\/trumanmag.com\/?p=858"},"modified":"2022-03-29T23:15:13","modified_gmt":"2022-03-30T02:15:13","slug":"fausto-el-drama-del-buen-burgues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2022\/03\/29\/fausto-el-drama-del-buen-burgues\/","title":{"rendered":"Fausto, el drama del buen burgu\u00e9s"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u201cLa felicidad no es un imperativo de la raz\u00f3n, sino de la imaginaci\u00f3n\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Immanuel Kant<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de muchos autores cl\u00e1sicos, Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832) fue un escritor reconocido y venerado por su tiempo, desde su juventud hasta sus \u00faltimos d\u00edas en la ciudad de Weimar. Un autor extraordinariamente prol\u00edfero que incluso llego a escribir un diario personal con gran parte de los sucesos de su vida. Hijo de un abogado y de una madre acomodada, el ni\u00f1o Goethe creci\u00f3 y se educ\u00f3 con todas las comodidades de la nueva clase Burguesa. El estallido de la Revoluci\u00f3n Francesa (1789) y la Revoluci\u00f3n Industrial en Inglaterra, iban a dar el marco necesario para que esas comodidades econ\u00f3micas y sociales se transformasen tambi\u00e9n en una forma de vida, una ideolog\u00eda e, incluso, una corriente literaria. Tomas Mann, uno de los \u00faltimos grandes escritores influenciados por Goethe, elogia al autor del Fausto por su \u201cesplendido narcisismo, una satisfacci\u00f3n con el propio yo demasiado seria y demasiado preocupada hasta el final por la perfecci\u00f3n, la iluminaci\u00f3n, el destilado de su don personal como para aplicarle una palabra tan mezquina como *vanidad*\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfpueden aplicarse las caracter\u00edsticas de Goethe a su literatura? \u00bfQu\u00e9 podemos decir hoy, doscientos a\u00f1os despu\u00e9s de la primera publicaci\u00f3n de una obra como Fausto? Se dice que es un drama universal, creado en la antesala del romanticismo pero que ya lo contiene y lo abarca. Un libro que se opone al empirismo, una alabanza al ideal, al mundo plat\u00f3nico. Un poema que expresa la forma literaria del Idealismo alem\u00e1n. Concebida a la luz de la tragedia griega anticipa la novela moderna: a Joyce, Kafka, Tomas Mann. Sin embargo, la obra can\u00f3nica de la literatura alemana, escrita a principio del siglo XIX, desaf\u00eda todas las etiquetas que podamos ponerle. Es un caos est\u00e9tico y simb\u00f3lico, escrito con exagerada meticulosidad y un terrible desinter\u00e9s por el lector, y, al mismo tiempo, una obra cl\u00e1sica que retrata un cambio en la sociedad occidental. Una historia que nos presenta la aparici\u00f3n del hombre moderno. El Fausto de Goethe, un profesor obsesionado con su ego, que no teme enfrentarse al diablo y que busca como \u00fanico objetivo la felicidad es, a todas luces, un se\u00f1or Burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 dividido en dos grandes partes escritas y publicadas en diferentes momentos de la vida de Goethe y, por ende, con diferentes influencias art\u00edsticas.&nbsp;La primera, concebida durante el periodo prerrom\u00e1ntico, fue publicada en 1808. En aquel momento el autor formaba parte, junto a otros poetas y artistas, de una corriente literaria llamada Sturm und drang (tempestad y tormenta). Este movimiento juvenil se levantaba contra el iluminismo y profesaba la libertad y la primac\u00eda de los sentimientos por sobre la raz\u00f3n. El \u201cgenio\u201d surge como figura en este momento y es clave para entender el periodo rom\u00e1ntico. El artista se eleva a la altura de los dioses, tal como sucede con el propio Fausto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta primera parte contine las dos grandes escenas que dan sentido a la historia: la apuesta entre Dios y el diablo acerca de qui\u00e9n se queda con el alma de Fausto; y la que va a determinar la acci\u00f3n, el pacto entre Fausto y Mefist\u00f3feles (el diablo). A diferencia de lo que se imagina com\u00fanmente, es Fausto el que ofrece una apuesta a Mefist\u00f3feles dici\u00e9ndole que, si le concede un solo instante de belleza, haciendo que \u201cse agrade a s\u00ed mismo\u201d, entonces se entregara a \u00e9l para la eternidad. Este, a su vez, pide que el pacto se firme con una gota de su sangre. La vida de Fausto, hasta entonces un hombre desencantado que no encuentra en el conocimiento ninguna fuente de felicidad verdadera, va a dar un giro al enamorarse con locura de Margarita. Comienza as\u00ed una historia rom\u00e1ntica, donde el amor aparece como la \u00fanica salvaci\u00f3n al tedio y la melancol\u00eda. Mefist\u00f3feles, interesado en que se concrete la uni\u00f3n, va a fraguar una serie de enga\u00f1os y manipulaciones que Fausto, a rega\u00f1adientes, va a ir aceptando con tal de poder dormir con la mujer que ama \u201cal abrigo en el calor de su pecho\u201d. Finalmente, este buen hombre, preso de su pasi\u00f3n consigue darle una p\u00f3cima a la madre de Margarita (quien muere a causa de esta), para logar la intimidad y tener relaciones con ella (dej\u00e1ndola embarazada) y luego, en un hecho confuso, va a asesinar a su hermano, quien busca defender el honor de su familia. Margarita, turbada y enloquecida, comete un infanticidio (algo que por lo visto era usual en la \u00e9poca) y termina presa y enferma. Fausto, en un \u00faltimo arrebato de amor, intenta rescatarla, pero ella decide quedarse y finalmente muere en los brazos de este. Como consecuencia de esta tragedia, en principio, Fausto no consigue ser feliz y por ende Mefist\u00f3feles tampoco consigue su objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda parte del libro es completamente diferente. Goethe, alejado ya del romanticismo de su juventud, y luego de un viaje a Italia, va a mirar con admiraci\u00f3n el mundo griego. El Fausto relegado y olvidado va a resurgir, en parte, gracias a su amigo Friedrich Schiller, compa\u00f1ero de la \u00e9poca del Sturm und drang, quien lo ayudo a continuar con la obra. Junto a \u00e9l Goethe va a crear El Clasicismo de Weimar. De esta manera, el Fausto II se va a llenar de personajes Cl\u00e1sicos y alusiones al mundo griego, barriendo con todas las etiquetas literarias que el lector encuentra leyendo la primera parte.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, se nos presenta un Fausto que ya super\u00f3 la pena de no poseer a Margarita. En cambio, un nuevo amor va a remplazar su pasi\u00f3n y, en cierta forma, guiara su b\u00fasqueda ca\u00f3tica a trav\u00e9s del Olimpo y el Infierno. La acci\u00f3n y el argumento de esta segunda mitad son irreductibles a una l\u00ednea clara. En este sentido, el caos de personajes, paisajes y l\u00f3gicas temporales es total. El autor trabaja cuidadosamente la forma a partir del verso y la alegor\u00eda como recurso retorico. El individuo Fausto, ya ascendido al mundo de los dioses, intenta encontrar a Helena de Troya, su nuevo gran amor. El simbolismo es casi obsceno. Fausto le dice: \u201cSi te agrada ya el modo de hablar de nuestros pueblos seguro que tambi\u00e9n te fascinar\u00e1 su canto. \u00c9ste sacia profundamente el alma y los o\u00eddos.\u201d Helena cae rendida ante el encanto del alem\u00e1n y burgu\u00e9s Fausto y, por ende, del pueblo que hered\u00f3 el conocimiento griego seg\u00fan gran parte de su tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Pero el microcosmos espacial de los Dioses no es igual que el vulgar mundo terrenal de la primera parte; no hay coito y Fausto queda a la vera de su preciado instante de felicidad a causa del estallido de una guerra. Es Mefist\u00f3feles, una vez m\u00e1s, quien soluciona todos sus problemas transform\u00e1ndose, en su af\u00e1n de maldad, en el \u00e1ngel protector de nuestro h\u00e9roe quien, en su \u00faltimo instante de vida, encuentra el verdadero camino a la felicidad: \u201cvivir en una tierra libre con un pueblo libre\u201d. Esa idea, dice Fausto, es la culminaci\u00f3n de la sabidur\u00eda.&nbsp; As\u00ed el proyecto del protagonista no es otro que el ideal del mundo liberal. Y su ansia filantr\u00f3pica parece no tener mayor trasfondo que la b\u00fasqueda idealizada de la felicidad. Fausto es, como el hombre moderno, un ego\u00edsta con buenas intenciones. Acaso \u00bfNo es el bien personal el valor supremo de la sociedad en la que vivimos? \u00bfno es el af\u00e1n \u201cpor estar bien con uno mismo\u201d lo que nos mueve, incluso a ayudar al pr\u00f3jimo?<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera el Fausto de Goethe se transforma en una encarnizada representaci\u00f3n de nuestra sociedad. Un hombre melanc\u00f3lico con un af\u00e1n desmedido de poder, con intenci\u00f3n de crear nuevos mundos, de ganar tierras al mar. Un personaje que, en principio, no puede compararse con el viejo Goethe, pero que representa de alguna forma sus tentaciones y deseos perdidos. Aquello que la generaci\u00f3n rom\u00e1ntica no estaba dispuesta a sacrificar y por lo cual, gran parte de ellos, terminaron locos o suicidas, Goethe lo sublima a trav\u00e9s de su personaje. As\u00ed crea su alter ego pero que, en esencia, conserva ese af\u00e1n individual y esa terrible estima por s\u00ed mismo, dos grandes caracter\u00edsticas del hombre que estaba surgiendo entonces y que todav\u00eda perduran.&nbsp; Incluso llega a\u00fan m\u00e1s lejos al representar la contradicci\u00f3n del hombre moderno en la \u00faltima y famosa frase del libro: \u201cLo eterno-femenino nos permite avanzar\u201d. As\u00ed, luego de idealizar (o sea, degradar en el mundo real) a las mujeres de su historia parece querer enaltecer su condici\u00f3n femenina; cuando, en \u00faltima instancia, lo \u00fanico que puede salvar al mundo, parece decirnos la novela, es un buen burgu\u00e9s. Sin embargo, hay que reconocer que con esa frase barrio la \u00faltima etiqueta literaria que pod\u00eda aplic\u00e1rsele: el Fausto de Goethe, uno de los libros m\u00e1s importante de la literatura universal, ni siquiera pertenece al clasicismo. Capaz, la imposibilidad de clasificarla sea una de las razones por la cual todav\u00eda sigue vigente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#820101\">\u00a0<strong>Juli\u00e1n Ferreira<\/strong>\u00a0es ensayista y poeta, nacido en 1985, en la ciudad aut\u00f3noma de Buenos Aires. Estudi\u00f3 en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (UBA). Public\u00f3 la antolog\u00eda Poes\u00eda del encierro (Ni\u00f1a pez), El cielo de las cuatro de la tarde (Ni\u00f1a pez). Colabora con revistas de poes\u00eda y ensayos. Dicta talleres de lectura y literatura en el espacio cultural La Ronda. Su \u00faltimo poemario, Paisaje urbano (Halley ediciones).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#820101\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#820101\">La ilustraci\u00f3n es una obra del artista <strong>Miquel Barcel\u00f3<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa felicidad no es un imperativo de la raz\u00f3n, sino de la imaginaci\u00f3n\u201d Immanuel Kant A diferencia de muchos autores cl\u00e1sicos, Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832) fue un escritor reconocido y venerado por su tiempo, desde su juventud hasta sus&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":861,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-858","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/fausto.png","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=858"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":864,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/858\/revisions\/864"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/861"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}