{"id":788,"date":"2022-01-31T21:39:28","date_gmt":"2022-02-01T00:39:28","guid":{"rendered":"http:\/\/trumanmag.com\/?p=788"},"modified":"2022-01-31T21:55:24","modified_gmt":"2022-02-01T00:55:24","slug":"va-a-hacer-frio-esta-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2022\/01\/31\/va-a-hacer-frio-esta-noche\/","title":{"rendered":"Va a hacer fr\u00edo esta noche"},"content":{"rendered":"\n<p>             Llegu\u00e9 con mi auto a una casa de frente blanco, la pintura descascarada, manchas de humedad, grafitis en aerosol. Las persianas rotas, cerradas; una puerta en el medio. Golpe\u00e9. Demoraron. Cuando se abri\u00f3 la puerta sali\u00f3 un tufo asqueroso. Se asom\u00f3 una mujer muy delgada, con los p\u00f3mulos salientes, las mejillas chupadas, el pelo rubio, sucio, salpicado de mechones canosos. Estaba con unas alpargatas agujereadas.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ah, doctor &#8211; dijo. <\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos a un ambiente donde hab\u00eda una mesa en el medio. Hab\u00eda escombros, basura, chapas, maderas en el piso, un bast\u00f3n apoyado en la pared y un oso de peluche sucio colgando de un clavo. Entramos a una habitaci\u00f3n: era grande, pod\u00edan caber tres camas ah\u00ed, pero hab\u00eda una sola, la de la mujer, contra la pared. Un colch\u00f3n cubierto con una s\u00e1bana mustia y una frazada vieja a los pies. Olor a humedad. Hab\u00eda tambi\u00e9n un banquito; sobre \u00e9l, un mate hecho en un vaso de pl\u00e1stico y una bombilla de metal, otro vaso con yerba y uno donde hab\u00eda habido az\u00facar. Una peque\u00f1a Biblia a un costado. El piso era de madera, un parquet rotoso y opaco.<\/p>\n\n\n\n<p>-Soy psiqui\u00e1trica- dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s me cont\u00f3 que ten\u00eda diarrea y dolor de panza. La diarrea sin sangre, era m\u00e1s bien acuosa y marr\u00f3n, dijo. Hablaba como si quisiera seguir durmiendo, que era lo que -me dio la impresi\u00f3n- estaba haciendo cuando llegu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La revis\u00e9: el abdomen, los pulmones, no ten\u00eda fiebre. Ten\u00eda olor a orina.<\/p>\n\n\n\n<p>-Est\u00e1 leyendo la Biblia- le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>-S\u00ed- me dijo. -Me encanta leer, como no tengo otro libro la leo una y otra vez. Ya la le\u00ed como cincuenta veces.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo nunca la le\u00ed- dijo<\/p>\n\n\n\n<p>-Deber\u00eda. Yo no creo en Dios pero creo que es una gran obra literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Se agach\u00f3, de abajo del colch\u00f3n sac\u00f3 unos papeles. Me los extendi\u00f3. Eran poemas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los le\u00ed en voz baja. Eran apasionados y cursis.<\/p>\n\n\n\n<p>-Son muy buenos- le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hasta en la mitad de la vida estamos en la muerte, eso dice la Biblia. Hay cinco suicidios en la Biblia- agreg\u00f3. -El Rey Sa\u00fal, Ahitofel, Sans\u00f3n, Zimri y Judas Iscariote.<\/p>\n\n\n\n<p>-Muy interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>-Muy.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfEst\u00e1 pensando cosas raras?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quiere decir?<\/p>\n\n\n\n<p>-Si est\u00e1 pensando en la muerte- dije.<\/p>\n\n\n\n<p>-Los suicidas van al infierno, eso tambi\u00e9n dice la Biblia- me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le ofrec\u00ed hacerle un inyectable para el dolor de panza. Me dijo que era f\u00f3bica a las agujas. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>-Bueno &#8211; le dije. &#8211; Haga dieta, coma arroz blanco, fideos, polenta con aceite y queso, alg\u00fan bifecito.<\/p>\n\n\n\n<p>-Hace cuatro d\u00edas que no tengo para comer &#8211; me lanz\u00f3 como un cross a la mand\u00edbula.<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 parado sin saber qu\u00e9 hacer. Y como no supe le pregunt\u00e9 si ten\u00eda a alguien que la ayudara. Un hermano, me dijo. A veces viene a traerme algo. Me desped\u00ed y me retir\u00e9 con la sensaci\u00f3n de haber hecho las cosas mal. La conciencia me mordi\u00f3 toda la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui al ba\u00f1o a una estaci\u00f3n de servicio. Me compr\u00e9 una gaseosa. Despu\u00e9s atend\u00ed a un se\u00f1or de 96 a\u00f1os, italiano, que ten\u00eda una virosis respiratoria. El hombre rememor\u00f3 su infancia entre los alemanes que hab\u00edan invadido Italia en la segunda guerra mundial. Despu\u00e9s me toc\u00f3 ver a una se\u00f1ora con una crisis nerviosa porque el hijo le hab\u00eda chocado la moto. M\u00e1s tarde un colectivero con lumbalgia. Finalmente cerca de las seis de la tarde me pasaron una paciente de 81 a\u00f1os, motivo de consulta: tos con expectoraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 al domicilio, una casa humilde con techo de chapa. No ten\u00eda timbre as\u00ed que golpe\u00e9 una puerta de madera verde. Sali\u00f3 una joven con un beb\u00e9 en brazos que me hizo pasar. Una mesa con un mantel floreado, un televisor, una imagen de Cristo \u201cJes\u00fas es el camino\u201d pegada en la pared. Entramos a una habitaci\u00f3n peque\u00f1a, hab\u00eda una anciana, gordita, de cara sufriente acostada en la cama. Ten\u00eda tres almohadas debajo de la espalda. Tosi\u00f3 y escuch\u00e9 un catarro abundante. Otra mujer, vestida con una remera blanca, pantalones marrones y ojotas, me dijo que era la nuera. Hac\u00eda diez d\u00edas que la anciana estaba con esa tos, escupiendo pollos verdes, y cada tanto hac\u00eda fiebre. Revis\u00e9 a la se\u00f1ora, me dijo que era hipertensa pero que no estaba tomando la medicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>-No hay plata para remedios, no hay plata- me dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven se sent\u00f3 en una silla a un costado y se puso a darle la teta al beb\u00e9. La nuera segu\u00eda mis pasos con la mirada expectante. Llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que ten\u00eda una bronquitis aguda. A la pasada, la anciana volvi\u00f3 a decir que no ten\u00eda plata. Mir\u00e9 la pared: hab\u00eda un rosario colgado, a un costado un espejo manchado en las esquinas. Me puse a recetarle el antibi\u00f3tico y me di cuenta de que no iban a poder comprarlo. Saqu\u00e9 mi billetera, agarr\u00e9 un billete de cien pesos y le di a la nuera la receta con el dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>-Para que compre el antibi\u00f3tico- le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>La mujer tartamude\u00f3, me dijo muchas gracias y me pregunt\u00f3 c\u00f3mo hac\u00eda para devolverme el dinero. Le dije que no importaba y mientras se lo dec\u00eda me di cuenta que los cien pesos no le iban a alcanzar para comprar el remedio que saldr\u00eda ciento sesenta o por ah\u00ed. No s\u00e9 por qu\u00e9, por pelotudo, o mezquino, o no s\u00e9, no saqu\u00e9 m\u00e1s plata. La mujer me volvi\u00f3 a agradecer. Me desped\u00ed y me retir\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9: la nuera se parar\u00e1 frente al espejo, se acomodar\u00e1 el cabello, una hebilla. Le dir\u00e1 a la anciana que ir\u00e1 a la farmacia a comprar el antibi\u00f3tico. Caminar\u00e1 por la vereda, un perro se le cruzar\u00e1 y ella lo espantar\u00e1 con un movimiento de la mano. Un auto pasar\u00e1 junto a ella y el chofer se detendr\u00e1 para preguntarle por una calle. La mujer llegar\u00e1 a la farmacia, ir\u00e1 a la balanza y se pesar\u00e1. Despu\u00e9s esperar\u00e1 a que las tres personas que est\u00e1n antes de ella hagan su compra. Al llegar su turno pedir\u00e1 el antibi\u00f3tico, entonces le dir\u00e1n que el valor es de ciento cincuenta o ciento sesenta pesos. La mujer mirar\u00e1 el billete, vacilar\u00e1, y dir\u00e1 que despu\u00e9s volver\u00e1 a comprarlo. Caminar\u00e1 por la vereda de vuelta, las cinco o seis cuadras que la llevar\u00e1n a su casa. Le dir\u00e1 a la anciana que no le alcanz\u00f3 la plata, ambas se quedar\u00e1n unos segundos en silencio. La anciana le dir\u00e1 anda a comprar arroz y unas salchichas. La nuera no le preguntar\u00e1 \u00bfqu\u00e9 hacemos con el antibi\u00f3tico?, la anciana tampoco har\u00e1 alusi\u00f3n al tema, entonces saldr\u00e1 a la calle e ir\u00e1 al almac\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Va a hacer fr\u00edo esta noche, le dir\u00e1 la joven con el beb\u00e9 en brazos a la anciana.<\/p>\n\n\n\n<p>Me detuve en una calle oscura, me sent\u00e9 en el capot del auto y me prend\u00ed un cigarrillo. La brasa parec\u00eda m\u00e1s roja e intensa en la oscuridad. No se ve\u00edan estrellas. Pas\u00f3 una moto y me asust\u00e9, pero era una pareja con un beb\u00e9 en el medio. Fum\u00e9, con tristeza, como se fuma a veces, as\u00ed, casi sin esperanzas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#9e0000\"><strong>Sebasti\u00e1n Rogelio Ocampo <\/strong>naci\u00f3 en Rosario en 1977. Es m\u00e9dico psiquiatra. Escribi\u00f3 los libros de relatos: <em>\u00bfQuer\u00e9s que juguemos?<\/em> y <em>El verano m\u00e1s largo del mundo<\/em>. Obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional de Cuentos Biblioteca Popular de Paran\u00e1 2019. Coordin\u00f3 el taller literario de la c\u00e1rcel de menores de la ciudad de Rosario durante el a\u00f1o 2016. Es padre de Estefan\u00eda y Mateo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegu\u00e9 con mi auto a una casa de frente blanco, la pintura descascarada, manchas de humedad, grafitis en aerosol. Las persianas rotas, cerradas; una puerta en el medio. Golpe\u00e9. Demoraron. Cuando se abri\u00f3 la puerta sali\u00f3 un tufo asqueroso. Se&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":30,"featured_media":790,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-788","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/noche.png","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=788"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/788\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":797,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/788\/revisions\/797"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/790"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}