{"id":639,"date":"2021-09-05T15:50:01","date_gmt":"2021-09-05T18:50:01","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=639"},"modified":"2021-09-05T15:58:51","modified_gmt":"2021-09-05T18:58:51","slug":"vivir-afuera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/09\/05\/vivir-afuera\/","title":{"rendered":"Vivir afuera"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Copenhague<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo vivi\u00f3 en Copenhague? Carla lo piensa unos segundos y me responde que en total fueron dos a\u00f1os y unos meses. Ahora vive en Madrid, pero hasta el a\u00f1o pasado viv\u00eda all\u00e1. Viene el mozo y nos pregunta qu\u00e9 queremos. Ella abre el men\u00fa y aparece la foto de un jam\u00f3n bellota, el jam\u00f3n m\u00e1s premium de Espa\u00f1a. En cuanto lo ve, Carla cierra el men\u00fa con fuerza, respira y pide un agua con gas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a Copenhague y enseguida se hizo dos grupos de amigos, uno de latinos y otro de daneses. Carla estudi\u00f3 Danza en Buenos Aires, as\u00ed que le encantaba salir con los dos grupos y ver el contraste entre uno y el otro: los latinos gritando y bailando toda la m\u00fasica como si fuera reguet\u00f3n, y los noruegos m\u00e1s duros, los cuerpos altos movi\u00e9ndose como si fuera un vestido de una sola pieza. Ah\u00ed conoci\u00f3 a Jens. \u201cLo primero que me sorprendi\u00f3 fue lo bien que bailaba. Despu\u00e9s me cont\u00f3 que hab\u00eda tomado clases de salsa\u201d. Ella ya hab\u00eda estado con alg\u00fan dan\u00e9s, pero no le hab\u00eda gustado mucho. Demasiada distancia cultural. No sab\u00eda qu\u00e9 les pasaba, que sent\u00edan. Por eso siempre sal\u00eda con latinos o a lo sumo con espa\u00f1oles o italianos. Pero Jens fue insistente, la invit\u00f3 a tomar algo y se quedaron charlando toda la noche. Le cont\u00f3 que hab\u00eda viajado por Centroam\u00e9rica, que hab\u00eda hecho clases de salsa en Puerto Rico. Incluso pod\u00eda hablar un poco de espa\u00f1ol. \u00c9l era lindo, con el pelo largo, y ojos verdes. Diferente al t\u00edpico rubio alto rob\u00f3tico dan\u00e9s. Se besaron y \u00e9l la invit\u00f3 a ir a su casa. Ella casi acepta, pero su compa\u00f1era de piso peruana le dijo que estaba muy borracha y que se sent\u00eda mal, que por favor la acompa\u00f1ara a la casa. Carla le dej\u00f3 su n\u00famero, le dijo que pod\u00edan quedar para bailar otro d\u00eda, lo volvi\u00f3 a besar y se fue.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron tres d\u00edas y Jens no le hab\u00eda escrito. Carla le pregunt\u00f3 a sus amigos daneses, pero ninguno lo conoc\u00eda. Cuando empezaron los dolores, al d\u00eda siguiente, se olvid\u00f3 del tema. Eran retorcijones en la panza y mareos. Al principio Carla pens\u00f3 que le hab\u00eda venido, pero cuando empezaron los v\u00f3mitos se dio cuenta de que hab\u00eda algo mal. Esper\u00f3 un d\u00eda para ver si se le pasaba, pero segu\u00eda igual. \u201cSe sent\u00eda como si tuviera una licuadora en la panza\u201d, me cuenta Carla mientras se sirve agua con gas. Hizo una consulta y le recomendaron que tomara antibi\u00f3ticos y que se hiciera un chequeo general. Le hicieron una prueba de sangre y de orina, audiometr\u00eda, y una gastroscopia. Carla recuerda el hospital limp\u00edsimo, y el v\u00e9rtigo y el terror de estar enferma a miles de kil\u00f3metros de su casa. Cuando termin\u00f3 todo, llor\u00f3 en el ba\u00f1o del hospital y se acord\u00f3 de su gato.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente la llam\u00f3 el doctor y le dijo que necesitaba su autorizaci\u00f3n para pasarle su diagn\u00f3stico a la polic\u00eda. Carla pens\u00f3 que hab\u00eda entendido mal cuando escuch\u00f3 eso. El m\u00e9dico le dijo que se sentara. Le explic\u00f3 que en la gastroscopia hab\u00edan encontrado una bacteria en su est\u00f3mago que era la que le hab\u00eda causado los dolores. La bacteria, llamada Pseudomona, aparece solamente cuando una persona come carne humana. El protocolo era ese, necesitaba que ella lo autorizara a avisarle a la polic\u00eda, y que seguramente la iban a citar. De las siguientes horas, Carla tiene un recuerdo nebuloso, confuso: contarle a sus compa\u00f1eros de piso y a su familia, y que nadie entendiera nada, los polic\u00edas altos en la puerta de su casa, pidi\u00e9ndole que por favor la acompa\u00f1aran, el viaje en una camioneta policial por Copenhague. \u201cEn mi cabeza, estaba segura de que ese mismo d\u00eda me iban a deportar o a encarcelar. Yo rezaba porque me deportaran, en ese momento no me imaginaba nada m\u00e1s lindo que estar en un avi\u00f3n volviendo a mi casa\u201d. Cuando llegaron, los dos polic\u00edas la acompa\u00f1aron hasta una habitaci\u00f3n que parec\u00eda un espacio de coworking. Le ofrecieron agua y ella respondi\u00f3 que no. Un rato despu\u00e9s, Carla no tiene idea de si fue mucho o poco, entr\u00f3 un tercer polic\u00eda. Le volvi\u00f3 a ofrecer agua y ella ahora respondi\u00f3 que s\u00ed. Estaba agotada por ansiedad, le dol\u00eda la cabeza de tener los dientes apretados por los nervios. El polic\u00eda le explic\u00f3 la situaci\u00f3n con un tono de voz tranquilo y amable, como si le estuviera leyendo un cat\u00e1logo de muebles de dise\u00f1o. En el tiempo que ella hab\u00eda estado ah\u00ed, le dijo, hab\u00edan revisado todo su departamento, y ya sab\u00edan que ella no era can\u00edbal. \u201cNunca en mi vida me voy a olvidar nunca de esa oraci\u00f3n: ya sabemos que no sos can\u00edbal, dicha por un polic\u00eda dan\u00e9s\u201d, dice Carla. Pero ahora necesitaba que le contara qu\u00e9 hab\u00eda hecho en las \u00faltimas dos semanas, para entender por qu\u00e9 hab\u00edan encontrado esa bacteria en su est\u00f3mago. Carla le empez\u00f3 a contar su rutina, que trabajaba atendiendo a gente en un vivero, que le gustaba salir a andar en bici, que ten\u00eda dos compa\u00f1eras de piso. El polic\u00eda la escuchaba atento y anotaba todo lo que dec\u00eda. Cuando Carla termin\u00f3 de explicar, le explic\u00f3 que la bacteria podr\u00eda ser transmitida a trav\u00e9s de la saliva, y que necesitaba que le dijera si se hab\u00eda besado o si hab\u00eda mantenido relaciones sexuales con alguien en las \u00faltimas dos semanas.&nbsp; \u201cCuando me dijo eso me vino, de repente, la cara de Jens a la cabeza y el momento en que nos besamos. Me qued\u00e9 callada y empec\u00e9 a temblar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que lo identificaron, Carla supo que Jens no se llamaba Jens sino Emil Jepsen. Emil Jepsen ten\u00eda 29 a\u00f1os y viv\u00eda solo en un departamento en Vesterbro, un barrio a veinte minutos de donde viv\u00eda ella. La polic\u00eda allan\u00f3 su casa y encontr\u00f3 un congelador horizontal, como los que usan los kioscos para guardar los hielos y el helado. Adentro, Emil Jepsen guardaba los restos de Gardine Kol, una chica que hab\u00eda desaparecido hac\u00eda un par de meses. Del cad\u00e1ver de Gardine Kol solo se conservaban algunas partes, que Jepsen todav\u00eda no se hab\u00eda comido. Carla no quiso ver fotos ni videos del momento en que lo detuvieron. \u201cLo que m\u00e1s me aterra y no quiero saber es si la misma noche que nos besamos \u00e9l hab\u00eda comido carne humana. Una vez por semana m\u00ednimo tengo pesadillas con eso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto pudo, Carla arregl\u00f3 todo y se fue de Copenhague. Vuelve el mozo para saber si queremos algo m\u00e1s. Ella me explica que no va a abrir la carta porque no puede ver carne: \u201cNi siquiera en la tele o en anuncios en la calle, o impresa. Si veo carne tengo que mirar para otro lado. Cualquier tipo de carne: cortes vacunos, embutidos, picada. Espero que se me pase alg\u00fan d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dresden<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de empezar a contarme su historia por Zoom desde Londres, Nicol\u00e1s me aclara que Dresden es una ciudad incre\u00edble. \u201cTuve la suerte de poder estar en el palacio de la ciudad y es uno de los lugares m\u00e1s lindos en los que estuve en toda mi vida\u201d. Nicol\u00e1s es desarrollador y viaj\u00f3 a Londres hace cuatro a\u00f1os. Se fue de Argentina con el objetivo de vivir en la mayor cantidad de ciudades que pudiera. Las primeras semanas fueron un poco duras, pero a los pocos meses ya estaba totalmente adaptado. \u201cHice un grupo de amigos y empec\u00e9 a salir con una chica inglesa. Cuando ya me hab\u00eda acomodado del todo, cuatro meses despu\u00e9s de llegar a Londres, me lleg\u00f3 una oferta desde Dresden, Alemania\u201d. Al principio, Nicol\u00e1s no quiso saber nada. Pero las condiciones eran demasiado buenas. Lo ascend\u00edan de puesto, el sueldo era el triple, le pagaban el alojamiento. Lo m\u00e1s dif\u00edcil fue arreglar con su novia, porque estudiaba y no se pod\u00eda mudar. Quedaron que ella lo iba a ir a visitar en cuanto pudiera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo primero que sent\u00ed cuando llegu\u00e9 a Dresden fue fr\u00edo. Ya me hab\u00eda acostumbrado al fr\u00edo londinense, pero esto era mucho peor: un fr\u00edo violento, que se pegaba a la piel como una gelatina, y era dif\u00edcil de sacar\u201d. Apenas lleg\u00f3 tuvo un pensamiento fugaz de que hab\u00eda sido una mala idea irse de Londres. Pero se le pas\u00f3 cuando vi\u00f3 el departamento que le alquilaba la empresa. \u201cEra un palacio. En Londres yo pagaba car\u00edsimo una habitaci\u00f3n chiquita, en un departamento compartido con tres personas. Lo que m\u00e1s me gust\u00f3 fue que desde mi cama pod\u00eda ver la parte antigua de la ciudad. Era incre\u00edble despertarse, abrir los ojos y encontrarse con eso\u201d. Al d\u00eda siguiente conoci\u00f3 a sus compa\u00f1eros de trabajo: siete programadores, todos hombres, todos alemanes, todos m\u00e1s j\u00f3venes que \u00e9l. \u201cEn el momento que los v\u00ed entend\u00ed que no me iba a poder hacer amigo de ellos. Cuando entr\u00e9 casi ni levantaron la vista de las computadoras\u201d. El \u00fanico que se levant\u00f3 de su escritorio y lo salud\u00f3 fue un chico alto y rapado. Le dijo que se llamaba Volker, le di\u00f3 la bienvenida y le explic\u00f3 todo lo que necesitaba saber. \u201cMe cay\u00f3 bien inmediatamente, porque era parecido a un amigo de Argentina. F\u00edsicamente era igual, adem\u00e1s se mov\u00eda parecido\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la televisi\u00f3n hablara de un invierno hist\u00f3rico, con un fr\u00edo que bajaba desde Rusia y mataba a gente en toda Europa, \u00e9l se pon\u00eda la ropa m\u00e1s abrigada que ten\u00eda y sal\u00eda a caminar. Cuando hac\u00eda estos paseos, Nicol\u00e1s solo escuchaba gente hablar en alem\u00e1n. Ning\u00fan otro idioma, ni siquiera ingl\u00e9s. Parec\u00eda que casi no hab\u00eda gente de otros pa\u00edses viviendo en Dresden. El \u00fanico amigo que iba a poder tener, por lo menos hasta que terminara el invierno, iba a ser Volker. \u201cEn general era amable, pero ten\u00eda muchos cambios. Hab\u00eda d\u00edas que a la ma\u00f1ana estaba de muy buen humor, y un rato despu\u00e9s se pon\u00eda m\u00e1s callado, m\u00e1s hostil. Hab\u00eda d\u00edas en los que directamente no me hablaba, ten\u00eda una energ\u00eda medio rara. La sensaci\u00f3n que me daba era que yo pod\u00eda conocer solo la superficie de Volker, pero que exist\u00eda toda una parte de \u00e9l que no iba a conocer nunca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en uno de esos paseos que los vi\u00f3 por primera vez. Al principio no entendi\u00f3 qu\u00e9 era. Pens\u00f3 que era un concierto y se acerc\u00f3. Cuando vi\u00f3 la bandera roja y negra sinti\u00f3 un escalofr\u00edo que le baj\u00f3 por adentro de las tres capas de ropa que ten\u00eda puestas. Eran veinte o treinta hombres, todos vestidos de negro con capucha y con jean, todos gritando consignas en alem\u00e1n. \u201cMe acuerdo que lo que m\u00e1s miedo me di\u00f3 fueron las banderas con letras en alem\u00e1n que no entend\u00eda. Otra cosa que pens\u00e9 cuando los v\u00ed fue que estaba viendo gente normal. Si no hubiera sido por las banderas y por c\u00f3mo gritaban, pod\u00eda haber sido un grupo de gente que sal\u00eda de trabajar. Me tap\u00e9 la cara y me fui lo m\u00e1s r\u00e1pido que pude\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s de que Nicol\u00e1s viera la marcha, sali\u00f3 la noticia de que un grupo de neonazis hab\u00edan prendido fuego a un tipo en la calle. \u201cTuve unos d\u00edas de preocupaci\u00f3n. Un par de noches so\u00f1\u00e9 que yo era la \u00fanica persona extranjera en Dresden, y que la ciudad estaba llena de nazis. Le pregunt\u00e9 a Volker por los neonazis y puso una cara rara. Me esquiv\u00f3 la pregunta, me dijo que no conoc\u00eda a nadie as\u00ed. Alguien me hab\u00eda dicho que siempre que le pregunt\u00e1s sobre los nazis a un alem\u00e1n vas a recibir una respuesta rara, as\u00ed que tampoco sospech\u00e9 nada\u201d. Decidi\u00f3 dejar de pensar en eso y concentrarse en el trabajo. Las dos semanas que faltaban para Navidad pasaron r\u00e1pido. Su novia viaj\u00f3 de Londres a visitarlo. Visitaron el Striezelmarkt, el primer mercado de Navidad del mundo y pasaron las fiestas juntos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un 6 de enero. \u201cMe acuerdo porque era el D\u00eda de Reyes, que en Alemania no se celebra, pero en mi familia siempre nos junt\u00e1bamos\u201d. Su novia ya se hab\u00eda vuelto a Londres y Nicol\u00e1s sent\u00eda que volv\u00eda a vivir en esa rutina fr\u00eda y solitaria. \u201cPor primera vez desde que nos conoc\u00edamos, Volker me invit\u00f3 a ir a tomar una birra fuera del trabajo. Lo tom\u00e9 como un avance, sent\u00ed que hab\u00eda subido una barrera y me permit\u00eda pasar\u201d. Fueron a Blazewitz, un barrio en el este de la ciudad en el que Nicol\u00e1s nunca hab\u00eda estado. Tomaron una cerveza atr\u00e1s de la otra. \u201cEra como si de pronto Volker se hubiera abierto. Cont\u00f3 chistes, me cont\u00f3 de su familia\u201d. Nicol\u00e1s no se acuerda de cu\u00e1ntas birras fueron en total. \u201cTermin\u00e9 totalmente borracho. En un momento, Volker me dijo que sal\u00eda un segundo a fumar y que volv\u00eda a entrar. Me qued\u00e9 esperando. Pasaban los minutos y no volv\u00eda. Me asom\u00e9 por la ventana y no lo v\u00ed. Muy raro. Cuando pasaron veinte minutos, pagu\u00e9 las birras, le mand\u00e9 un whatsapp y sal\u00ed\u201d. Lo agarraron cuando hab\u00eda hecho un par de cuadras. \u201cYo estaba borracho, concentrado en Google Maps para no perderme, pensando en que me estaba meando, cuando sent\u00ed un empuj\u00f3n de atr\u00e1s\u201d. Eran cuatro, uno que se ve\u00eda mayor, de unos cincuenta a\u00f1os, y otros tres que ten\u00edan su edad. Los cuatro rapados y vestidos de negro. Nicol\u00e1s cay\u00f3 hacia adelante, y lo empezaron a patear. \u201cNo s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 todo. Sent\u00eda los golpes, pero lo \u00fanico que pensaba era que por favor no me prendieran fuego, que no me mataran. Escuchaba que me gritaban cosas en alem\u00e1n\u201d. Lo salv\u00f3 un vecino de Blazewitz que baj\u00f3 porque hab\u00eda escuchado ruidos. Les empez\u00f3 a gritar, y consigui\u00f3 que le dejaran de pegar. Unos minutos despu\u00e9s lleg\u00f3 la polic\u00eda, y los neo nazis intentaron escaparse. A Nicol\u00e1s lo mandaron al hospital. Ten\u00eda una costilla fisurada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s, Nicol\u00e1s supo por un polic\u00eda que uno de los neo nazis era el hermano de Volker. No quiso volver a la oficina ni tampoco involucrarse en la causa judicial contra los que lo hab\u00edan atacado. Cuando termina de contar su historia, Nicol\u00e1s se queda unos segundos callado, pensando. \u201cAhora me da un poco miedo escuchar gente hablando en alem\u00e1n. No me pasa muy seguido, pero si escucho a alguien en la calle hablando alem\u00e1n enseguida se me pone la piel de gallina. No importa que sea hombre o mujer. Pero bueno, ya se me va a pasar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\"><strong>Juan Ignacio Sapia<\/strong>&nbsp;naci\u00f3 en Lomas de Zamora pero vive en Barcelona. Escribi\u00f3 muchas cosas diferentes: discursos pol\u00edticos, informes de marketing, botones de aplicaci\u00f3n, rese\u00f1as de pel\u00edculas y monopatines el\u00e9ctricos, un libro de cuentos. De vez en cuando, escribe perfiles de celebridades random en su&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/juanignaciosapia.medium.com\/\" target=\"_blank\">Medium<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Copenhague \u00bfCu\u00e1nto tiempo vivi\u00f3 en Copenhague? Carla lo piensa unos segundos y me responde que en total fueron dos a\u00f1os y unos meses. Ahora vive en Madrid, pero hasta el a\u00f1o pasado viv\u00eda all\u00e1. 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