{"id":562,"date":"2021-08-04T09:21:05","date_gmt":"2021-08-04T12:21:05","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=562"},"modified":"2021-08-04T09:21:05","modified_gmt":"2021-08-04T12:21:05","slug":"charles-bukowski-una-lectura-romantica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/08\/04\/charles-bukowski-una-lectura-romantica\/","title":{"rendered":"Charles Bukowski: una lectura rom\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"\n<p>Hay pocos escritores con una fama personal m\u00e1s grande que su propia literatura, y son todav\u00eda menos aquellos donde los l\u00edmites entre la ficci\u00f3n y realidad quedan tan desdibujados que no se sabe d\u00f3nde termina una y comienza la otra. Es probable que al mencionar a Henry Chinaski, por ejemplo, s\u00f3lo un pu\u00f1ado de ne\u00f3fitos sepan de qui\u00e9n estamos hablando. Sin embargo, cuando pronunciamos el nombre Charles Bukowski, incluso quienes no han le\u00eddo sus libros saben que estamos hablando del m\u00e1ximo exponente del realismo sucio, una f\u00f3rmula que lo envuelve en la figura protot\u00edpica del escritor norteamericano mujeriego y alcoh\u00f3lico que, a mediados del siglo XX, encontr\u00f3 su lugar en la literatura por el singular uso del lenguaje vulgar y sus novelas casi pornogr\u00e1ficas.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que tuve un libro de Bukowski en mis manos ten\u00eda quince a\u00f1os y pr\u00e1cticamente odiaba la literatura. Un buen amigo, mucho mayor que yo, con quien compart\u00eda el amor por el f\u00fatbol, el rock y la cerveza, me lo acerc\u00f3 dici\u00e9ndome que el tipo que lo escrib\u00eda era un borracho que se \u201ccurt\u00eda\u201d a cuanta mujer encontraba. Esa primera novela que le\u00ed era <em>El cartero<\/em>. Por ese entonces, la palabra \u201cfollar\u201d me despertaba una emoci\u00f3n adolescente, hasta entonces desconocida en los placeres literarios.&nbsp; Recuerdo que lo devor\u00e9 y luego segu\u00ed con <em>Fact\u00f3tum<\/em>, que consegu\u00ed barato en el Parque Centenario. Estaban terminando los 90 y aparte de no tener internet en casa, tampoco ten\u00eda demasiada plata. As\u00ed que llevaba mi libro a los bares nocturnos y tomaba cerveza mientras le\u00eda, palabra por palabra, las desventuras de Hennry Chinaski, que entonces, para m\u00ed, era Charles Bukowski. Otras veces me compraba un vino y me encerraba con el libro en mi cuarto, pensando que al d\u00eda siguiente me las iba a ver con la profesora de literatura por no tener idea de lo que suced\u00eda en esa clase. (Al final del curso, y por esa misma profesora, repet\u00ed segundo a\u00f1o y mi vida se fue al tacho). Aun as\u00ed, recuerdo con alegr\u00eda esas noches en las que le\u00eda esas novelas y dejaba que todo se derrumbase.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sea, adem\u00e1s de un adolescente molesto, era un pibe muy sensible. En el camino a la recuperaci\u00f3n de una vida normal conoc\u00ed a una chica, me enamor\u00e9 y dej\u00e9 que Bukowski se alejara de mi vida. Casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s, ya separado de otra mujer, volv\u00ed a cruzarme con su literatura. Estaba en un viaje largo y lleno de complicaciones que me hab\u00eda depositado en Corea del Sur, donde trabajaba fumigando campos. Ten\u00eda la esperanza de ir a Australia y hacer algo de plata, para lo cual necesitaba aprender ingl\u00e9s. Por las noches, finalizada la jornada diaria de doce horas, buscaba en internet todo tipo de poes\u00eda en ese idioma. Usaba el traductor y cuando terminaba trataba de escuchar a los autores recitando los poemas en YouTube. As\u00ed descubr\u00ed a Charles Bukowski por segunda vez. Le\u00eda por las noches, lo traduc\u00eda, descubr\u00eda un poema mejor a cada momento. Le\u00ed <em>Mujeres<\/em>, sus cuentos, vi documentales y entrevista, entonces se convirti\u00f3 en otro autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando encuentro un autor que admiro, por otro lado, siento la necesidad imperiosa de militarlo. Llevo a\u00f1os haci\u00e9ndolo con Dostoievski, con Carver y con Levrero, as\u00ed que cuando termin\u00e9 aquel viaje y volv\u00ed a mi pa\u00eds, ya estaba empecinado en hablar de la poes\u00eda de Bukowski. Quer\u00eda hacerla llegar a todos lados donde fuera posible. Entonces descubr\u00ed que casi nadie es indiferente a este autor. Ante una amiga que hablaba sin parar de Silvia Plath, al mencionar mi admiraci\u00f3n por Bukowski, me dijo que, fuera de lo soez, no hab\u00eda \u201cnada interesante que rescatar\u201d en su literatura. En ese momento me qued\u00e9 sin respuesta. Algo tiene que haber en su literatura, pensaba, \u00bfpero qu\u00e9? Otra noche, mientras tom\u00e1bamos vino y charl\u00e1bamos con amigos, nombr\u00e9 a Bukowski otra vez, y una de las mujeres del grupo me dijo que no le gustaba porque era \u201cmis\u00f3gino y vulgar\u201d. Pero ya estaba preparado, as\u00ed que busqu\u00e9 \u201cP\u00e1jaro Azul\u201d y le\u00ed en voz alta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay un p\u00e1jaro azul en mi coraz\u00f3n \/ que quiere salir \/ pero soy duro con \u00e9l \/ le digo qu\u00e9date ah\u00ed adentro \/ no voy a permitir \/ que nadie te vea\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que fue esa misma noche, antes de desmayarme en el sill\u00f3n, que lo pens\u00e9: Charles Bukowski, poeta y prosista alem\u00e1n, muerto en 1994 en Estados Unidos, es, ante todo, un escritor rom\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una lectura rom\u00e1ntica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que si \u00e9l leyera esto se revolcar\u00eda en su tumba. O me gustar\u00eda imaginar que as\u00ed fuese. En tal caso, si tom\u00e1semos el poema anterior, tendr\u00edamos una clara definici\u00f3n de lo que quiero decir: el yo po\u00e9tico de Bukowski no logra esconder lo que su prosa maldita no cesa de ocultar. En el interior de aquel hombre duro, por lo tanto, hay un p\u00e1jaro azul que quiere salir. Pero \u00e9l no lo deja, teme que estropee la venta de sus libros, teme verse expuesto, teme que alguien m\u00e1s pueda saber que existe. As\u00ed que simplemente lo esconde y lo adormece con whisky y cigarrillos, y lo encierra para que nadie lo vea. Solo por las noches lo deja salir para cantar, y duermen juntos \u201ccon su pacto secreto\u201d. Creo que este poema puede dar cuenta de la importancia del pasi\u00f3n, el sufrimiento, la soledad e incluso el amor. Pero no es necesario quedarse solo con este poema, ya que toda su obra po\u00e9tica gira alrededor de los mismos preceptos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si tom\u00e1semos, por ejemplo, \u201cA solas con todo el mundo\u201d, otro de sus poemas ic\u00f3nicos, encontrar\u00edamos la misma tendencia melanc\u00f3lica, la imposibilidad del encuentro con el otro, el mismo clima l\u00fagubre. Pero tambi\u00e9n encontrar\u00edamos la necesidad de seguir buscando \u201cde cama en cama\u201d aquello que no es solo cuerpo, aquello que en el universo bukowskiano est\u00e1 perdido. Es en \u201cConfesi\u00f3n\u201d donde el autor se desnuda por completo ante el temor de la muerte. La \u00faltima estrofa dice: \u201cy esas dif\u00edciles \/ palabras \/ que siempre tem\u00ed \/ decir \/ pueden decirse \/ ahora: \/ Te amo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no solo por su contenido podemos considerar que Bukowski es un autor rom\u00e1ntico. Si pensamos en la forma, encontramos que se adapta perfectamente a aquella corriente literaria que tiene sus or\u00edgenes en la Alemania del siglo XVIII. Considerando un breve repaso por las principales caracter\u00edsticas (la primac\u00eda del individuo, los sentimientos sobre la raz\u00f3n, los ambientes nocturnos y misteriosos; incluso tomando al h\u00e9roe rom\u00e1ntico, introspectivo, fil\u00e1ntropo, amoral y err\u00e1tico) vamos a darnos cuenta de que las semejanzas son demasiadas, y si hilamos un poco m\u00e1s fino, teniendo en cuenta que Bukowski goz\u00f3 de fama y bastante dinero hacia el final de su vida, podemos concluir que la construcci\u00f3n de su personaje (alcoh\u00f3lico, pobre, descarriado) es una creaci\u00f3n sobre las bases rom\u00e1nticas que el mismo autor ya conoc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda ingenuo pensar que Bukowski, de origen alem\u00e1n, amante de m\u00fasicos como Wagner o Beethoven (a quien le dedica el poema \u201cBeethoven dirigi\u00f3 su \u00faltima sinfon\u00eda completamente sordo\u201d) y lector compulsivo, no haya entendido acabadamente el romanticismo. De hecho, en el \u201cEl incendio de un sue\u00f1o\u201d, un poema que gira en torno a la Biblioteca Nacional de Los \u00c1ngeles, donde afirma que pas\u00f3 muchos a\u00f1os de su vida, hace referencia a sus lecturas de Hegel y Kant, dos idealistas. Si la esencia del romanticismo es la b\u00fasqueda de un ideal (sea de belleza, de amor de sabidur\u00eda o de arte), \u00bfno estar\u00eda la literatura de Bukowski en el centro mismo de esta corriente? Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 su nombre est\u00e1 ligado exclusivamente al realismo sucio? \u00bfQu\u00e9 hay de \u201crealista\u201d en el universo de Bukowski? \u00bfY qu\u00e9 hay de \u201csucio\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El realismo sucio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Realismo sucio es una etiqueta de la cr\u00edtica para describir una generaci\u00f3n de escritores norteamericanos de mediados del siglo XX. El estilo sujeto a la vida cotidiana y gris de los personajes, ligado a un vocabulario simple y vulgar, son las principales caracter\u00edsticas, que se presentan en frases cortas y poco adjetivadas, personajes comunes e historias m\u00ednimas. En otras palabras, el realismo sucio es un desprendimiento de lo que se conoce como minimalismo, pero con un r\u00f3tulo de mayor impacto comercial. El verdadero origen, sin embargo, est\u00e1 en el realismo literario que comienza en el siglo XIX en Francia de la mano de Balzac, Stendhal y Flaubert, y que pretend\u00eda \u201cla reproducci\u00f3n exacta, completa, sincera, del ambiente social\u201d. Incluso, Emile Zola, disc\u00edpulo de estos autores, crea el naturalismo, una suerte de recrudecimiento de las caracter\u00edsticas realistas &nbsp;dispuesto a construir una literatura objetiva y documentada cuya est\u00e9tica no distinga entre lo \u201cbello\u201d y lo \u201cfeo\u201d o lo \u201cbueno\u201d y lo \u201cmalo\u201d. \u00bfNo es esta corriente completamente contraria a la esencia de Bukowski? \u00bfNo es acaso la literatura de Bukowski una b\u00fasqueda desesperada por encontrar belleza en un mundo decadente, por encontrar amor en un mundo fr\u00edvolo, por encontrar en el arte una forma de sobrevivir al sinsentido?<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan aceptando el supuesto realismo por lo que la escritura del autor tiene de cotidiano y simple, todav\u00eda faltar\u00eda explicar el por qu\u00e9 de lo \u201csucio\u201d. Para esto, me atrevo a aventurar dos hip\u00f3tesis complementarias. La primera es que, haciendo referencia al estrato m\u00e1s bajo en la pir\u00e1mide social (los adictos, los marginales, las prostitutas) en contraste con lo que se esperaba del sue\u00f1o americano idealizado, los cr\u00edticos hayan optado por este adjetivo. Una segunda opci\u00f3n est\u00e1 en la vinculaci\u00f3n de la palabra \u201csucio\u201d al lenguaje directo y expl\u00edcito que utiliza el autor. A ciertos sectores acad\u00e9micos, de hecho, palabras como \u201cco\u00f1o\u201d y \u201cpolla\u201d todav\u00eda les parecen degradantes para la inmaculada literatura de alto vuelo. La paradoja, sin embargo, es que el sexo expl\u00edcito, lo supuestamente pornogr\u00e1fico de la obra de Bukowski, es la culminaci\u00f3n de su esencia rom\u00e1ntica. En otras palabras, aquello que la cr\u00edtica llama \u201csucio\u201d no es m\u00e1s que la experiencia mundana del amor. Bukowski, por lo tanto, lleva la experiencia amorosa a la realidad de las personas comunes, a su vocabulario, a sus costumbres, a sus d\u00edas. Basta leer \u201cLa ducha\u201d, su poema de amor m\u00e1s acabado, donde luego de desplegar con maestr\u00eda la esencia misma del sexo cotidiano, directo y expl\u00edcito, concluye con una palabra cercana a lo divino: \u201cLinda, t\u00fa me has tra\u00eddo esto, \/ cuando te lo lleves\/ hazlo lenta y suavemente\/ hazlo como si estuviese muriendo en sue\u00f1os\/ en lugar de en vida, am\u00e9n\u201d &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribi\u00f3 Juanjo Conti en su ensayo <a href=\"https:\/\/revistapaco.com\/roberto-bolano-autor-de-ciencia-ficcion\/\">\u201cRoberto Bola\u00f1o, autor de ciencia ficci\u00f3n\u201d<\/a>, la discusi\u00f3n sobre las etiquetas literarias sirve para formar nuevas lecturas de los autores que nos han regalado buenos momentos. Si sigo pensando, podr\u00eda leer a Bukowski como un simbolista, m\u00e1s cercano a la poes\u00eda de Charles Baudelaire que a la de Goethe. Por lo pronto, me alcanza con responderle a esa amiga, de quien ya no s\u00e9 nada, que si bien lo soez es una parte fundamental de la prosa bukowskiana, detr\u00e1s hay un universo infinito de ternura y sensibilidad. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\"><strong>Juli\u00e1n Ferreira<\/strong> es ensayista y poeta, nacido en 1985, en la ciudad aut\u00f3noma de Buenos Aires. Estudi\u00f3 en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (UBA). Public\u00f3 la antolog\u00eda Poes\u00eda del encierro (Ni\u00f1a pez),  El cielo de las cuatro de la tarde (Ni\u00f1a pez). Colabora con revistas de poes\u00eda y ensayos. Dicta talleres de lectura y literatura en el espacio cultural La Ronda. Su \u00faltimo poemario Paisaje urbano (Halley ediciones) saldr\u00e1 a la luz este mes. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay pocos escritores con una fama personal m\u00e1s grande que su propia literatura, y son todav\u00eda menos aquellos donde los l\u00edmites entre la ficci\u00f3n y realidad quedan tan desdibujados que no se sabe d\u00f3nde termina una y comienza la otra&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":564,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-562","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/buko-1-1.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=562"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":566,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562\/revisions\/566"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}