{"id":526,"date":"2021-06-10T17:40:44","date_gmt":"2021-06-10T20:40:44","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=526"},"modified":"2021-06-11T08:09:40","modified_gmt":"2021-06-11T11:09:40","slug":"nuevos-ruidos-nuevas-drogas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/06\/10\/nuevos-ruidos-nuevas-drogas\/","title":{"rendered":"Nuevos ruidos, nuevas drogas"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>R\u00edo de Janeiro, 1985. Despu\u00e9s del \u00e9xito descomunal de <em>Lan\u00e7a perfume<\/em> y <em>Eu preciso te falar<\/em>, el ingeniero de sonido de ambas canciones, Renner Aomine, es el hombre del momento. La prensa lo bautiza el Quincy Jones carioca. Se rumorea que los Bee Gees quieren que viaje a Miami a producir su nuevo disco. En una entrevista televisiva, Aomine revela su secreto. Hay un nivel t\u00edmbrico en la ecualizaci\u00f3n de los agudos, dice, que utiliza en todas sus producciones y que provoca en el oyente una sensaci\u00f3n autom\u00e1tica de bienestar. El dato, que pasa desapercibido para la mayor\u00eda, impacta a Yanela Pinto, una investigadora de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro. Pinto es una neurocient\u00edfica que estudia el efecto de la coca\u00edna en el cerebro de los adictos. Unos d\u00edas despu\u00e9s, picada por la curiosidad, le coloca unos auriculares a un voluntario de pruebas de su laboratorio y le pone las canciones producidas por Aomine mientras le realiza un esc\u00e1ner cerebral. Cuando llegan los resultados, Pinto experimenta una adrenalina que no volver\u00e1 a sentir en toda su carrera acad\u00e9mica. De acuerdo a los resultados, las canciones de Aomine estimulan la actividad neuronal en el n\u00facleo accumbens, un \u00e1rea del cerebro involucrada en la gratificaci\u00f3n. Pinto lo conoce bien: es la misma parte del cerebro que estimula la coca\u00edna. Inquieta por el resultado, sale a la calle. Lo primero que escucha cuando sale de la universidad es una se\u00f1ora mayor, de m\u00e1s de setenta a\u00f1os, cantando en voz alta, casi a los gritos: <em>Lan\u00e7a, lan\u00e7a perfume, oh oh oh oh, lan\u00e7a, lan\u00e7a perfume.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lanzada en 2007, I-Doser es una aplicaci\u00f3n inform\u00e1tica con una biblioteca de sonidos. Estos sonidos, seg\u00fan la empresa, pueden simular en la mente humana estados mentales espec\u00edficos de ciertas sustancias. De hecho, el nombre de algunos de estos audios se corresponden al de varias drogas recreativas: est\u00e1n Marihuana, Coca\u00edna, Opio, \u00c9xtasis y Peyote. Seg\u00fan la empresa, basta con que el usuario escuche con auriculares estos sonidos para que experimente los mismos efectos que esas drogas. La tecnolog\u00eda de I-Doser se basa en los tonos binaurales: sonidos con una frecuencia espec\u00edfica que, al ser escuchados en est\u00e9reo, son percibidos por el cerebro como un sonido interno. Todo el tema de I-Doser pudo haber quedado una an\u00e9cdota de internet, como el Akinator o Slenderman, hasta que sali\u00f3 Gates of Hades. Lanzado como el producto m\u00e1s potente de la compa\u00f1\u00eda, Gates of Hades era tambi\u00e9n el m\u00e1s caro (por mucha diferencia: val\u00eda 200 d\u00f3lares). Seg\u00fan I-Doser, si una persona escuchaba los treinta minutos que duraba Gates of Hades pod\u00eda sentir cosas como miedo intenso, pesadillas, convulsiones, experiencias cercanas a la muerte. La fama de Gates of Hades empez\u00f3 a crecer en internet alimentado por un challenge: vendarse los ojos y filmarse escuch\u00e1ndolo. La pol\u00e9mica salt\u00f3 de internet a la televisi\u00f3n y ese fue el fin de Gates of Hades. I-Doser anunci\u00f3 que no solo lo bajaba de su cat\u00e1logo, sino tambi\u00e9n que lo iban a eliminar, para que nadie m\u00e1s pudiera escucharlo. En alg\u00fan rinc\u00f3n de Youtube todav\u00eda se pueden encontrar videos del Gates of Hades challenge: adolescentes con auriculares y la cara tapada gritando, convulsionando, golpeando el piso con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2018, Spotify patent\u00f3 un sistema de reconocimiento a trav\u00e9s de la voz. Como Siri o Alexa, la idea es ofrecer un asistente que, a partir de la voz del usuario, puede identificar informaci\u00f3n como su nacionalidad, su g\u00e9nero, su edad o si en ese momento est\u00e1 solo o acompa\u00f1ado. Pero no solo eso: el asistente de Spotify tambi\u00e9n puede reconocer el estado de \u00e1nimo del usuario. A partir de pistas contextuales como la entonaci\u00f3n, la acentuaci\u00f3n o el ritmo de la voz del usuario, el sistema puede detectar si est\u00e1 feliz, enojado, triste o neutral. Y la idea es que, a partir de las emociones que detecte, le sugiera al usuario una m\u00fasica determinada, o le arme una playlist espec\u00edfica para acompa\u00f1ar o contrarrestar esa emoci\u00f3n. Aunque este asistente fue anunciado como el siguiente paso de Spotify, unos meses despu\u00e9s su lanzamiento se suspendi\u00f3 temporalmente. La raz\u00f3n fue que varios grupos de derechos civiles comenzaron a levantar la voz para se\u00f1alar que esta tecnolog\u00eda afectaba gravemente la privacidad de los usuarios. En mayo de este a\u00f1o se public\u00f3 una carta abierta de la que participaron 200 m\u00fasicos y bandas en la que exig\u00edan a Spotify que descartara el uso de esta tecnolog\u00eda. Las razones son varias y abarcan cuestiones como la privacidad, la discriminaci\u00f3n, y los posibles efectos nocivos sobre la industria musical. Pero la raz\u00f3n m\u00e1s importante es que este asistente tendr\u00eda la capacidad de manipular las emociones de los usuarios. Si tenemos en cuenta la cantidad de usuarios que tiene Spotify, este sistema tendr\u00eda la capacidad potencial de alterar el estado de \u00e1nimo de 356 millones de personas. En una entrevista reciente, Daniel Ek, el CEO de Spotify, se mostr\u00f3 confiado en que el asistente comience a usarse en breve. Seg\u00fan \u00e9l, escuchar m\u00fasica por emociones es el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\"><strong>Juan Ignacio Sapia<\/strong>&nbsp;naci\u00f3 en Lomas de Zamora pero vive en Barcelona. Escribi\u00f3 muchas cosas diferentes: discursos pol\u00edticos, informes de marketing, botones de aplicaci\u00f3n, rese\u00f1as de pel\u00edculas y monopatines el\u00e9ctricos, un libro de cuentos. De vez en cuando, escribe perfiles de celebridades random en su&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/juanignaciosapia.medium.com\/\" target=\"_blank\">Medium<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 R\u00edo de Janeiro, 1985. Despu\u00e9s del \u00e9xito descomunal de Lan\u00e7a perfume y Eu preciso te falar, el ingeniero de sonido de ambas canciones, Renner Aomine, es el hombre del momento. La prensa lo bautiza el Quincy Jones carioca. 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