{"id":422,"date":"2021-05-07T09:00:00","date_gmt":"2021-05-07T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=422"},"modified":"2021-05-07T09:44:55","modified_gmt":"2021-05-07T12:44:55","slug":"aquello-que-nos-toca-una-herida-narcisista-a-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/05\/07\/aquello-que-nos-toca-una-herida-narcisista-a-la-humanidad\/","title":{"rendered":"Aquello que nos toca (una herida narcisista a la humanidad)"},"content":{"rendered":"\n<p>A veces se torna preciso, en medio de tanto aturdimiento, volver sobre se\u00f1alamientos elementales para subrayarlos e indagar un poco m\u00e1s en ellos. El virus nos ha colocado de cara a la cuesti\u00f3n de los l\u00edmites y frente al fen\u00f3meno de lo incierto. Una cultura que reniega de los l\u00edmites y que se nutre, al contrario, de lo ilimitado \u2013la infinita acumulaci\u00f3n, el continuo movimiento-, se las ve de frente con la necesidad de aceptar que hay algo que excede su control y que demanda su capacidad de sustraerse, de reconocer la peligrosidad, el asedio, en este caso, de un virus. Por otro lado, la experiencia abismal de la incerteza, vuelta casi cotidiana. \u00bfCerrar\u00e1n, no cerrar\u00e1n? \u00bfHabr\u00e1 vacunas, alcanzar\u00e1n? \u00bfSe podr\u00e1 viajar, se podr\u00e1 usar el transporte p\u00fablico? \u00bfSuspender\u00e1n los turnos m\u00e9dicos? \u00bfVolver\u00e1n las clases, suspender\u00e1n las clases? \u00bfHay que seguir sacando permiso para viajar?<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo \u2013m\u00e1s a\u00fan en su etapa neoliberal- alienta la incertidumbre, pero una de otro tipo, aquella que supone el riesgo. El riesgo implica el arrojo y, por ende, la incerteza. Pero el riesgo es una decisi\u00f3n voluntaria. \u201cArriesgarse\u201d, \u201chay que arriesgarse\u201d, el riesgo se toma, se asume. Se corre. Se las ve con el azar, pero prestarse a ese azar es una decisi\u00f3n voluntaria, acompa\u00f1ada muchas veces de cierta disposici\u00f3n l\u00fadica. En el riesgo no hay aut\u00e9ntica p\u00e9rdida de control. Hay un deliberado sometimiento a fuerzas externas. La incerteza del tiempo que atravesamos no es reductible a la experiencia del riesgo. Ac\u00e1 no est\u00e1 implicada la voluntad. La peste no es el riesgo que corremos, es en cambio lo que reintroduce la dimensi\u00f3n del destino, es aquello que nos toca. Y lo que, al hacerlo, nos vuelve vulnerables, acaso repentinamente peque\u00f1os, diminutos frente a un virus. Una herida narcisista a una humanidad que pasa su tiempo contempl\u00e1ndose en espejos cual reina de Blancanieves.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La actual etapa del capitalismo es la de las subjetividades especulares, autocomplacientes. La invulnerabilidad, la permanente proyecci\u00f3n de la propia imagen, la tendencia a la homogeneidad que impera en las redes \u2013con sus l\u00f3gicas de barrio privado y su abanico de opciones de cancelaci\u00f3n, bloqueo, silenciamiento, denuncia, eliminaci\u00f3n-, dispositivos que obstruyen las posibles interpelaciones y el descentramiento que supone el encuentro con el otro. Cuanto m\u00e1s expuestxs estamos a la mirada de lxsotrxs, m\u00e1s aumenta la tendencia a inmunizarse de los efectos del encuentro con la otredad. Y una sociedad as\u00ed, con estos rasgos subjetivos, se topa de golpe con un fen\u00f3meno que le exige conciencia del otro, dimensi\u00f3n de la peligrosidad, capacidad para calibrar las consecuencias colectivas del propio cuidado, adem\u00e1s de relativa calma y aptitud para sustraerse a todo tipo de actividades que formaban parte de su costumbre. Y aunque la flexibilidad sea un atributo tan ponderado por la jerga empresarial y por los discursos motivacionales de estas subjetividades, ante este escenario, resulta fracasar. El sujeto neoliberal posee mucha menos plasticidad de la que hac\u00eda gala. Se revela incapaz de poner el freno de mano y ver qu\u00e9 sucede cuando el tiempo entra en una suerte de suspensi\u00f3n y la actividad fren\u00e9tica cesa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY entonces? P\u00e1nico. La sociedad reacciona.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aportes que la psicolog\u00eda \u2013y, en particular, el psicoan\u00e1lisis- hacen a la comprensi\u00f3n de los fen\u00f3menos pol\u00edticos son de mucho valor y tienen un largo arraigo que encuentra sus primeros esbozos en textos de Freud como <em>\u201cPsicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo\u201d <\/em>o en los escritos de su disc\u00edpulo Wilhelm Reich acerca del nazismo. Sin embargo, pueden volverse m\u00e1s inconducentes all\u00ed cuando llevan a una psicologizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. La creencia de un sujeto en una conspiraci\u00f3n mundial puede comprenderse como un delirio, como paranoia, y as\u00ed se estar\u00e1 relevando una dimensi\u00f3n del fen\u00f3meno. Pero cuando esas expresiones se vuelven masivas, lo que se hace preciso indagar son las condiciones de posibilidad que prefiguran esos delirios. Si las narrativas conspirativas encuentran verosimilitud, entonces aquello que merece interrogarse es la propia sociedad en el seno de la cual proliferan esos delirios. De lo contrario, no s\u00f3lo no se comprende la multidimensionalidad del fen\u00f3meno sino que se dejan indemnes las estructuras sociales&nbsp; \u2013y tecnol\u00f3gicas\u2013 &nbsp;que precipitan aquellas expresiones ps\u00edquicas. M\u00e1s productivo&nbsp; \u2013y sin dudas m\u00e1s inc\u00f3modo\u2013&nbsp; es examinar qu\u00e9 elementos de la sociedad actual tornan veros\u00edmiles los relatos conspirativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un elemento seductor de la narrativa conspirativa es que presenta al mundo como una fachada. En cierta medida, el relato conspirativo es aquel que da vuelta la trama y deja ver los hilos detr\u00e1s de ella. Duplica el mundo, presentando la vida \u201cdiurna\u201d, los relatos oficiales y medi\u00e1ticos, los acontecimientos p\u00fablicos, como una fachada detr\u00e1s de la cual se esconden los verdaderos intereses, la urdimbre real de la marcha del mundo. Quienes se encantan con estos relatos sienten la fascinaci\u00f3n de estar saliendo de un mundo de sombras y apariencias, de alcanzar por fin la esencia y la verdad de las cosas \u2013aunque muchas veces descubrir esa verdad, m\u00e1s que un periplo de ascensi\u00f3n a la luz, parece una sumersi\u00f3n a la oscuridad\u2013. La pol\u00edtica, los medios, son presentados como un teatro de sombras. El creyente de teor\u00edas conspirativas, reacio a seguir otorg\u00e1ndole veracidad a esas sombras, se siente invitado a pasar detr\u00e1s de bambalinas. Ya no ve el mundo con los mismos ojos. El mundo superficial, aparente, le va a parecer un decorado, una veladura que disimula el mundo verdadero y real. Lo s\u00f3rdido de esta fascinaci\u00f3n ha sido captado con maestr\u00eda en <em>\u201cLos siete locos\u201d,<\/em> ambientada precisamente en aquellos a\u00f1os 20 del siglo pasado, que tantas similitudes tiene con nuestro presente. Erdosain es eyectado de la vida social \u201csuperficial\u201d y entra en sus catacumbas. Inaugura otra sociabilidad, se adentra en los planes de una secta que planea la apertura de un nuevo tiempo. La descripci\u00f3n que Roberto Arlt hace de la atm\u00f3sfera de esos a\u00f1os 20 resulta perturbadora por su contemporaneidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El miembro de una \u201csecta\u201d, el creyente de teor\u00edas conspirativas, se encuentra fanatizado. Es alguien cuyos lazos sociales habituales est\u00e1n suspendidos o debilitados, y esa situaci\u00f3n de aislamiento lo torna m\u00e1s vulnerable a la exposici\u00f3n de relatos ficcionales, sin asidero en una realidad que ya apenas lo alcanza. O bien puede suceder que sus lazos sociales habituales resultan ser extremadamente homog\u00e9neos, y el encuentro con los otros, con una posible diferencia que lo cuestione, ya no se produce f\u00e1cilmente. Estar aislado no implica, necesariamente, estar solo. Puede simplemente querer decir estar acompa\u00f1ado de personas que piensan, punto por punto, lo mismo que unx. Estar rodeado solamente de otrxs iguales a unx es una forma de aislamiento. Ahora bien, \u00bfno son los cimientos de nuestra sociedad las que hacen tender al aislamiento? \u00bfEl aislamiento es la expresi\u00f3n de una crisis epocal o es por el contrario el modelo que promueve el capitalismo y sus dispositivos tecnol\u00f3gicos en la fase actual?<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que dar su justa dimensi\u00f3n al hecho de que 2020 fue el a\u00f1o de grandes ganancias para el capitalismo de plataforma. No s\u00f3lo por el r\u00e9dito econ\u00f3mico, sino m\u00e1s a\u00fan por la eficacia con la que los gigantes de la comunicaci\u00f3n cibern\u00e9tica transparentaron el enorme peso pol\u00edtico que ostentan. Tanto Twitter, Facebook como Youtube coronaron su 2020 unos d\u00edas despu\u00e9s, a comienzos del 2021, exhibiendo la potestad que tienen como reguladoras del debate p\u00fablico, en la simult\u00e1nea censura que hicieron sobre nada menos que el decadente ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump. \u00a1Qu\u00e9 forma parad\u00f3jica de enrostrar al mundo su poder\u00edo! Aplic\u00e1ndole a ese multimillonario, ex conductor de un programa de TV cuya muletilla \u2013acompa\u00f1ada por la ejecuci\u00f3n de un gesto de disparo\u2013 era \u201cYou re fired!\u201d, un poco de su propia medicina. Baj\u00e1ndole el pulgar al soberano que tantas veces se lo hab\u00eda bajado a otros. Qu\u00e9 intento, tambi\u00e9n, de ganarse la simpat\u00eda de usuarios-ciudadanos. Adem\u00e1s de ostentar su poder regulador sobre la expresi\u00f3n y la opini\u00f3n p\u00fablica, completaron un supuesto proceso autocr\u00edtico. Hab\u00edan contribuido a crear el monstruo, ahora contribu\u00edan a su declive, silenci\u00e1ndolo repentinamente. El soberano cancelado.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso autocr\u00edtico y exculpatorio que ensayaron estas redes deja de lado la ra\u00edz del asunto. El monstruo cancelado acab\u00f3 siendo un chivo expiatorio. Como figura en la cual hab\u00eda venido a cristalizarse el microfascismo de la sociedad yankee, pag\u00f3 su precio. Sin embargo, su cancelaci\u00f3n no cancela la mir\u00edada de afectos destructivos que prefiguraron su aparici\u00f3n y que en buena medida se diseminaron gracias a plataformas como Youtube, Twitter o Facebook. El silenciamiento de Trump supone la intervenci\u00f3n en la esfera macro-pol\u00edtica, pero deja indemne el examen acerca de las l\u00f3gicas que hicieron posible su aparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Examinar esas l\u00f3gicas supone cuestionar tanto la manera en la que estas redes segmentan a sus usuarios, el grado de singularizaci\u00f3n que alcanzan y el grado de adicci\u00f3n que persiguen. Y los efectos atomizadores que estas tecnolog\u00edas producen sobre el tejido social. El modo en que retroalimentan el sesgo con que cada quien mira el mundo. El gesto punitivo que estas redes exhibieron contra Trump no debiera distraernos de lo esencial, es decir, de la vigencia de una operatoria tecnol\u00f3gica que tiende a generar una progresiva atomizaci\u00f3n social. \u00bfDe qu\u00e9 otro modo podemos comprender el salto a las calles de las teor\u00edas conspirativas si no es teniendo en cuenta la maquinaci\u00f3n que ejercen estas redes sobre millones de mentes?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Atravesamos una \u00e9poca poblada de fantasmas. Ansiosa por encontrar chivos expiatorios que alivien el sufrimiento y la frustraci\u00f3n. Una \u00e9poca en la que predominan los mecanismos proyectivos por sobre los introyectivos. La culpa se dirige hacia afuera, ya no tanto hacia adentro. All\u00ed est\u00e1n, como s\u00edntoma de nuestro tiempo, los teatros, los cines o salas de conferencia transformadas en iglesias evangelistas de todo tipo. Cultos que devienen militantes, que contornean con eficacia la figura de un enemigo. Expresiones religiosas acordes a este presente, apoyos fundamentales en los triunfos de figuras grotescas y s\u00f3rdidas como Trump o Bolsonaro.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvernos un poco cazafantasmas, ahuyentar y disipar los virus, pero no s\u00f3lo los biol\u00f3gicos sino los imaginarios, los que pueblan la infoesfera: quiz\u00e1 eso pueda constituir una tarea oportuna para tiempos espectrales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\"><strong>Alejandro Campos&nbsp;<\/strong>\u202fes licenciado en Ciencia Pol\u00edtica (FSOC \u2013 UBA), especializado en Comunicaci\u00f3n, g\u00e9nero y sexualidad (FSOC-UBA). Es profesor regular de las materias de filosof\u00eda y sociolog\u00eda en Instituto\u202fPeac \u202fy Comunicaci\u00f3n y Cultura en el profesorado Hans Christian Andersen. Coordina talleres de filosof\u00eda en espacios culturales.\u202f\u202f&nbsp;En Instagram, @alexcsly.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces se torna preciso, en medio de tanto aturdimiento, volver sobre se\u00f1alamientos elementales para subrayarlos e indagar un poco m\u00e1s en ellos. El virus nos ha colocado de cara a la cuesti\u00f3n de los l\u00edmites y frente al fen\u00f3meno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":425,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-422","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pensamiento"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/capitalismo-final.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=422"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":427,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/422\/revisions\/427"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}