{"id":382,"date":"2021-04-25T08:51:50","date_gmt":"2021-04-25T11:51:50","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=382"},"modified":"2021-04-25T09:15:47","modified_gmt":"2021-04-25T12:15:47","slug":"politica-y-desinformacion-la-urgencia-de-una-agenda-de-ideas-lentas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/04\/25\/politica-y-desinformacion-la-urgencia-de-una-agenda-de-ideas-lentas\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica y desinformaci\u00f3n: la urgencia de una agenda de ideas lentas"},"content":{"rendered":"\n<p>Pensar la pol\u00edtica argentina de forma coyuntural se me aparece como arrojarme velozmente a un an\u00e1lisis en sepia. Y, si se me permite mezclar met\u00e1foras, no hay <em>var<\/em> al cual reclamar. Es necesario m\u00e1s que un car\u00e1cter temerario para escribir con tino sobre Argentina. Las historias, todas ellas, se definen por su car\u00e1cter de evoluci\u00f3n; pero la sensaci\u00f3n es que en nuestro pa\u00eds entre las acciones de obturar y capturar una foto ya ocurri\u00f3 una alteraci\u00f3n pasmosa, inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sujetos de la pol\u00edtica p\u00fablica y privada pugnan por ponerle un acento natural a lo que todav\u00eda entendemos por verdad, realidad, libertad y todos los t\u00f3picos que se intentan distribuir, desde siempre, como universales. Las definiciones generales son sencillas porque nos libran de pensar en los l\u00edmites hist\u00f3ricos que suelen dar pereza. Los enredos a partir del sintagma \u201ces m\u00e1s complejo\u201d son un poco m\u00e1s demenciales; pero cuando los nudos se aflojan el pensamiento s\u00ed puede enancarse sobre bases generales te\u00f1idas de historia (tiempo, espacio y sujetos).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando advirtamos que la vida necesita a la ficci\u00f3n, autom\u00e1ticamente tocar\u00e1 asumirla en su existencia objetiva como mercanc\u00eda: ese fue el punto exacto en que perdimos la batalla por la buena verdad. Siglos y bibliotecas no deber\u00edan acumularse en vano. Es momento (se nos hizo tarde) de aceptar que el problema de los grandes conceptos universales no es que sean una ficci\u00f3n, sino que lo ser\u00e1n por siempre y que una vida sin modelos hechos de fantas\u00edas y fantasmas no es posible salvo que queramos acelerar la muerte por vac\u00edo. Estoy convencida de que no deseamos morir. Entonces la alternativa es intervenir.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La perversi\u00f3n no es un desv\u00edo, es un modelo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quienes se dedican al chequeo de noticias, declaraciones y datos confirman lo abrumador que es lidiar cotidianamente con esa tarea. La desinformaci\u00f3n o la manipulaci\u00f3n deshonesta y perversa de aquello que reconocemos como noticia (un g\u00e9nero, una ficci\u00f3n, pero de la que repito, necesitamos) no es un desv\u00edo o una mala consecuencia: la desinformaci\u00f3n es el modelo. La tentaci\u00f3n en la que se cae hasta el clich\u00e9 es la cita a Guy Debord. Sin embargo, aunque la cultura <em>mainstream<\/em> y accesible que habita los espacios medi\u00e1ticos contin\u00faa ostentando su rol espectacular, ya no somos sujetos de pura butaca. Arengamos, discutimos, nos indignamos y opinamos sobre todo, y lo hacemos con mayor o menor extensi\u00f3n de caracteres: somos el espect\u00e1culo y de tan visible que esto resulta, estamos ciegos como ante un cielo di\u00e1fano de primera ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>De un tiempo a esta parte asistimos a la unci\u00f3n de personajes que hicieron carrera en el ambiente del espect\u00e1culo y que aterrizaron en las tierras de la coyuntura social y pol\u00edtica como portavoces de la provocaci\u00f3n para el z\u00f3calo y la viralizaci\u00f3n en redes. Tanto por adhesi\u00f3n, iron\u00eda o necesidad de mostrar el horror que nos separa, constituimos la cadena de eslabones que estas personas necesitan para ostentar no s\u00f3lo una imagen, sino para conspirar y tejer una serie de debates que causan simpat\u00eda pero que ponen de manifiesto la legitimaci\u00f3n de la voz del poder medi\u00e1tico. Y denunciar esto con arengas morales y un dedo acusador no alcanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Como tampoco alcanza contar con instrumentos sin capacidad de sanci\u00f3n que s\u00f3lo pueden proponer educar a trav\u00e9s de recomendaciones a productores y panelistas (un panel es un pedazo cuadrado o rectangular de alguna superficie: el lenguaje no s\u00f3lo constri\u00f1e, tambi\u00e9n nos burla). Las buenas intenciones no gobiernan sino que ceden la capacidad de gobernar a quienes manejan de taquito la picard\u00eda, el ritmo medi\u00e1tico y la autoestima disociada de algo as\u00ed como \u201clos dem\u00e1s\u201d. Poco importa si lo que dicen que piensan y hacen (o toman) frente a las c\u00e1maras es \u201creal\u201d sino que sus efectos se comprueban. Entre fan\u00e1ticos y personas con la necesidad de creer, el da\u00f1o se manifiesta geom\u00e9trico.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad puede ser un significante flotante para discutir en la mesa del bar o en el conversatorio pautado por zoom, pero la libertad de expresi\u00f3n en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica, y aunque suene antip\u00e1tico, no puede ser tan laxa. Al fin y al cabo, la sociedad por construir en la que nos pienso es una configuraci\u00f3n que no responde a los deseos desp\u00f3ticos individuales sino a la calidad de satisfacci\u00f3n de los anhelos colectivos y colectivizantes. Lo bueno y lo mejor no atropellan, nos mecen entre orillas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La libertad y la rebeld\u00eda tutelada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se gobierna cuando los empresarios de los multimedios consideran a los pol\u00edticos como sujetos con cargos menores o cuando toda cr\u00edtica (cualquiera y de cualquiera)&nbsp; al poder del Estado se vuelve vinculante? Somos un pa\u00eds peronista (el que se enoja ac\u00e1, pierde: todos somos peronistas, es una composici\u00f3n hist\u00f3rica que nos constituye por oposici\u00f3n, adhesi\u00f3n o goce ignorante de sus conquistas) y eso tracciona a la calle a las rebeld\u00edas m\u00e1s urgentes, a sus sectores naturales pero tambi\u00e9n a las desclasadas, esas a las que jam\u00e1s hubi\u00e9semos querido calificar de rebeld\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas de renovada preocupaci\u00f3n por la educaci\u00f3n como espacio contenedor, la mirilla se pos\u00f3 en el morbo que estimula hallar escenas de dolor melodram\u00e1tico y declaraciones sangrantes. El llanto mediador de una madre porque su hijo tambi\u00e9n llora por no tener clases presenciales refiere a la eterna tutela como ejercicio de poder. Sin dudas tenemos problemas de comunicaci\u00f3n, menos por una falta y m\u00e1s por una saturaci\u00f3n. Tampoco hay voluntad de escuchar al otro cuando la frecuencia interna no se apaga. El problema no es la madre, es el dispositivo que la expone y el ruido al que nos dispone.<\/p>\n\n\n\n<p>Pareciera que estamos atrapados entre apreciaciones reactivas frente a cada tema. Carecemos de serenidad ante una realidad con la que deber\u00edamos mantener una posici\u00f3n en principio agn\u00f3stica y un acercamiento distante o al menos cenital que luego nos permitiese, como en un juego de zoom, adentrarnos en el alma del sistema general. Estamos acostumbrados al ruido y nos sentimos c\u00f3modos en \u00e9l. Pero la comodidad no es caldo de pensamiento cr\u00edtico sino m\u00e1s bien tierra f\u00e9rtil para su amesetamiento. Discutimos sin puntuaci\u00f3n como en un chat apurado, con la percepci\u00f3n devenida en <em>feed<\/em> de Twitter, como afirma J.P. Zooey en su libro \u201cCorazones estallados\u201d. Todo nos demanda por obligaci\u00f3n tener una opini\u00f3n, al menos la ajena, la de otros, algo que parezca propio y que vamos a defender mediante combate antes de aceptar que no podemos m\u00e1s. La obligaci\u00f3n de tener una opini\u00f3n sobre todo, ser elocuentes y sarc\u00e1sticos bajo la asunci\u00f3n de que el enga\u00f1ado est\u00e1 afuera y no adentro, es una l\u00f3gica cotidiana abyecta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 discutimos con propuestas ajenas en vez de intentar sintetizar y ofrecer una m\u00e1s dial\u00f3gicamente propia? \u00bfPor qu\u00e9 contestamos en vez de re preguntar? Una vez m\u00e1s, creo que estamos tarde. Si la vida todav\u00eda tiene espacio y tiempo para ser vida, cada vez ser\u00e1 m\u00e1s hostil y alienante recuperarla en plena proliferaci\u00f3n de s\u00edmbolos que nos escinden y que entre tantos gritos, hashtags, tendencias y c\u00e1maras en directo profundizan la recepci\u00f3n en un silencio hiper estimulado (en lugar de un silencio en el que pueda nacer la auto pregunta sobre qu\u00e9 pienso y por qu\u00e9 lo pienso). Si les preocupa la ideolog\u00eda, la mala noticia es que los m\u00e1s convencidos padecen exceso de heteronom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo de esto podr\u00eda evitarse si desde los distintos campos de poder democr\u00e1ticos (pol\u00edticos, intelectuales, corporativos) dej\u00e1semos de construir la idea de verdades tan l\u00edquidas que a la vez resultan tan estables (si el mandato es que no hay mandato, pues lo hay), si la propuesta fuese apostar por verdades democr\u00e1ticas que se permiten conversar en vez de sobrar y aglutinar por convencimiento y no por oportunismo. Jerarquizar las transformaciones y trabajar en simult\u00e1neo entre las que no precisan fuerzas de choque de emergencia no es desestimar injusticias hist\u00f3ricas sino representar a los sujetos y sujetas m\u00e1s precarios y urgentes. Para identificarlos s\u00f3lo hace falta registrar aquello que el mercado todav\u00eda no hizo remera o frase para taza.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto, no siempre la relaci\u00f3n de fuerza est\u00e1 de nuestro lado. Pero eso habilita la tensi\u00f3n y la posibilidad de apurarla de a momentos. Ninguna transformaci\u00f3n ocurre para la alegr\u00eda universal y el Estado cuando imita el esp\u00edritu de la publicidad vuelve todo una tragedia. Mejor as\u00ed: el conflicto es salud institucional. Mucho acuerdo y pocas nueces no es pol\u00edtica, es turismo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La atenci\u00f3n: d\u00f3nde y c\u00f3mo hablar para volver a escuchar(nos)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo proyecto pol\u00edtico en el poder sabe que alguna batalla por acentuar el mundo y sus alrededores m\u00e1s temprano que tarde se perder\u00e1. Pero hasta ese momento las piezas de la pol\u00edtica que juegan por la ampliaci\u00f3n democr\u00e1tica deber\u00edan moverse hacia adelante y negociar un poco menos sus l\u00edmites. Esto es casi f\u00edsico: cualquier objeto o composici\u00f3n intangible se agujerea y desmorona m\u00e1s f\u00e1cilmente desde sus bordes que desde el n\u00facleo (cuando el centro es lo que implota, el problema era la base y no el dise\u00f1o de interiores).<\/p>\n\n\n\n<p>Similar a la paradoja de la tolerancia, para tener una democracia m\u00e1s larga y ancha, la libertad debe gozar de una cualidad ambivalente, la de ser derecho y ser obligaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ideal ser\u00eda asentarnos en \u201cotras regiones de la conciencia\u201d, expresi\u00f3n acu\u00f1ada por Walter Benjamin sobre las transformaciones de la percepci\u00f3n y el conocimiento a partir del cine; asentarnos en donde exista la posibilidad de un di\u00e1logo en el que sobrevivan las posibilidades de ver, escuchar y ser solidarios con un otro. No se trata de velar las pertenencias de clase sino de re enlazarnos entre pares que se dan la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si un d\u00eda apagamos todo y nos dedicamos a vivir mediados por objetos de no inmediatez? No hablo de las propuestas de la desvinculaci\u00f3n o el aislamiento anarquista, sino de agruparnos apoyados en artefactos sin una programaci\u00f3n para la reacci\u00f3n. Una agenda de ideas lentas puede resultar la propuesta de un moderno o un humanista antiguo, pero en realidad se trata de un desfasaje que la misma contemporaneidad reclama s\u00ed, como dice Giorgio Agamben, entendemos que ser contempor\u00e1neos no es montarnos a lo ef\u00edmero de eso que llamamos presente o corresponder punto por punto a nuestro tiempo, sino se\u00f1alar las oscuridades que lo componen.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso, por ejemplo, en c\u00f3mo hablan los artistas o lo autores, no importa su escala o si sus textos son p\u00fablicos, nosotros mismos podemos ocupar esos roles un rato. Hablan en otros dispositivos de imagen, materia y sonido. <em>Porque pueden<\/em> me van a contestar. Quiz\u00e1s no podemos eso, pero s\u00ed otras cosas. Alguna estrategia ante el vicio o la costumbre es plausible desocultar.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablo de comunicaci\u00f3n alternativa, popular y\/o comunitaria, que con todas las limitaciones materiales producen y dialogan en muchos casos para demostrar que otra comunicaci\u00f3n es posible. Me refiero a quienes no tienen por objeto la comunicaci\u00f3n en extenso sino el di\u00e1logo de a pie, espacios donde podr\u00edan gestarse otras l\u00edneas y s\u00edmbolos sobre los que montarnos en lo cotidiano, a la manera de una t\u00e1ctica que se mueve por el terreno del due\u00f1o pero que le roba \u00e1pices de tierra y peque\u00f1os vuelos al tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es pol\u00edtica y est\u00e1 siempre mediada, mas luego mediatizada. Te\u00f1ir a todos los debates con el mismo modelo de gritos web arrojados a los sordos que se alternan el rol, m\u00e1s que una vida de conflictos seguir\u00e1 sosteniendo una vida que languidece. El mejor castigo es grupal. No escucharlos ni atenderlos.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\"><strong>Por Ana Clara Azcurra Mariani &nbsp;<\/strong>es Licenciada en Ciencias de la Comunicaci\u00f3n (UBA) y Doctoranda en Ciencias Sociales (becaria UBACyT 2016 -2021).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensar la pol\u00edtica argentina de forma coyuntural se me aparece como arrojarme velozmente a un an\u00e1lisis en sepia. Y, si se me permite mezclar met\u00e1foras, no hay var al cual reclamar. 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