{"id":314,"date":"2021-04-13T00:21:01","date_gmt":"2021-04-13T03:21:01","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=314"},"modified":"2021-04-13T21:15:10","modified_gmt":"2021-04-14T00:15:10","slug":"pandemia-los-jugadores-del-capital-y-las-subjetividades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/04\/13\/pandemia-los-jugadores-del-capital-y-las-subjetividades\/","title":{"rendered":"Pandemia: los jugadores del capital y las subjetividades"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del 2020, en coincidencia con el primer tiempo del actual gobierno, sectores acomodados de la sociedad atrajeron buena parte de las coberturas medi\u00e1ticas. Esto llev\u00f3 a que revelaran \u2013los acomodados y los medios\u2013 no solo las licencias que sus posiciones les permiten, sino tambi\u00e9n la inconsciencia y el car\u00e1cter asocial de sus conductas banalmente transgresoras. Durante buena parte del verano del a\u00f1o pasado, el crimen cometido por un grupo de rugbiers contra Fernando B\u00e1ez Sosa, hijo de inmigrantes paraguayos, concentr\u00f3 la atenci\u00f3n de los medios y solo logr\u00f3 disiparse como cuesti\u00f3n de agenda una vez comenzada la pandemia, que puso en juego una incipiente inversi\u00f3n del capital simb\u00f3lico. Eran los ricos ahora quienes tra\u00edan consigo el peligro desde otras partes del mundo. Sobre aquellos que acced\u00edan al privilegio de viajar recay\u00f3, entonces, una mirada de reojo, de alerta. El virus aterriz\u00f3 en Ezeiza y se propag\u00f3, en primer t\u00e9rmino, en la Capital Federal. Su periplo fue muy distinto, por caso, al de la fiebre amarilla, que \u2013si se da por buena la narraci\u00f3n m\u00e1s extendida\u2013 descendi\u00f3 desde el Paraguay, por el Litoral, tra\u00edda por los soldados que regresaban de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; A esa inicial inversi\u00f3n le sigui\u00f3 la aparici\u00f3n de una serie de figuras que generaron una continuidad. La galer\u00eda de personajes fue abundante. El joven surfista detenido en la Panamericana por violar el aislamiento al volver de un viaje a Brasil, con su cuatro por cuatro y las tablas de surf en el techo; el hombre de Vicente L\u00f3pez que golpe\u00f3 al guardia de su edificio cuando \u00e9ste le se\u00f1al\u00f3 la violaci\u00f3n de la cuarentena en la que estaba incurriendo despu\u00e9s de su viaje a Estados Unidos \u2013en el audio del video se oye la siguiente frase: \u201c\u00bfVos me est\u00e1s amenazando a m\u00ed? \u00bfVos me est\u00e1s amenazando a m\u00ed?\u201d \u2013. Y esto sigue: el empresario que ingres\u00f3 a su barrio privado con su empleada dom\u00e9stica en el ba\u00fal, los especuladores de la salud que gestionaban un geri\u00e1trico en Belgrano, imputados por \u201cabandono de persona seguido de muerte\u201d tras ser denunciados por familiares de los ancianos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La serie es extensa y puede continuar, por caso, con las organizaciones de fiestas clandestinas, los incumplimientos de cuarentenas obligatorias de quienes volv\u00edan del extranjero o las denuncias a empresarios que obligaban a sus empleadxs a asistir al trabajo en plena vigencia del aislamiento. Un conjunto de comportamientos y singularidades se pusieron de relieve como el denominador com\u00fan de estos casos: la prepotencia y la impunidad del clasismo. La indolencia y el car\u00e1cter ocioso de los protagonistas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas expresiones no constituyen un fen\u00f3meno novedoso, pero s\u00ed puede verificarse como consecuencia una escalada en el contenido delirante \u2013la incorporaci\u00f3n de un tema sanitario facilit\u00f3 la expansi\u00f3n de versiones paranoicas e introdujo al cuerpo como un factor pol\u00edtico crucial\u2013 y la presencia vociferante de una corriente de ultraderecha que convoca especialmente a j\u00f3venes &nbsp;de clases medias-altas. Durante los primeros meses de la pandemia, algunos intelectuales \u2013entre ellos, Slavoj Zizek\u2013 se ilusionaron con la idea de que el virus produjera una estocada al capitalismo. Cierto revival estatista, la s\u00fabita adopci\u00f3n de medidas de soberan\u00eda como los cierres de fronteras y las cuarentenas, la evidencia de que s\u00f3lo los Estados \u2013y de ning\u00fan modo los mercados\u2013 podr\u00edan gestionar una crisis sanitaria, as\u00ed como la posible re-emergencia de una solidaridad colectiva basada en el cuidado, formaron parte de las condiciones de posibilidad para que surgieran esas ilusiones. Tambi\u00e9n la sem\u00e1ntica de la pandemia trajo consigo nociones inusuales, como la de \u201ctrabajadores esenciales\u201d, una vecindad conceptual impensada poco tiempo antes que, al tiempo que se\u00f1al\u00f3 a aquellxs que eran indispensables para la reproducci\u00f3n de la sociedad, indic\u00f3 por contraste la superfluidad de quienes no lo eran.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Estas categor\u00edas de personas necesarias o innecesarias volvieron a reponer al trabajo \u2013que con tanto empe\u00f1o la jerga del capital busca borrar\u2013 como la actividad central en la reproducci\u00f3n social, quedando asociado incluso al riesgo \u2013una categor\u00eda que el capital ha sabido astutamente arrogarse para s\u00ed-, en tanto trabajar pas\u00f3 a implicar exponerse al virus. Las categor\u00edas relativas al cuidado y al v\u00ednculo con el otro se colocaron tambi\u00e9n en un primer plano y se delinearon, aunque difusamente, los contornos de una conciencia colectiva, como ocurre toda vez que una cat\u00e1strofe atraviesa transversalmente al conjunto de la poblaci\u00f3n. Con la particularidad, en esta ocasi\u00f3n, de que la poblaci\u00f3n atravesada no es la de un pa\u00eds puntual, sino la de todo el planeta. Esta constelaci\u00f3n de fen\u00f3menos \u2013al que podr\u00eda a\u00f1adirse la injuria que para los sectores acomodados implic\u00f3 verse sujetos a las mismas disposiciones restrictivas que el resto de la sociedad\u2013 arroja algunos indicios para comprender las condiciones en las que se deton\u00f3 esa suerte de p\u00e1nico con el que, pasados los primeros meses de la pandemia, comenzaron a reaccionar algunos sectores, instigados por los medios de comunicaci\u00f3n, que dieron consistencia, canalizaron y azuzaron el hartazgo y la inquietud de algunos m\u00e1rgenes de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Podr\u00e1 decirse que con el diario del lunes el an\u00e1lisis es m\u00e1s sencillo, pero lo cierto es que no era demasiado complicado prever que d\u00e9cadas de sedimentaci\u00f3n neoliberal en las subjetividades dif\u00edcilmente iban a ser revertidas por la circunstancia de una pandemia. Y que, al contrario, transcurridas algunas semanas o meses de excepcionalidad, aquellos rasgos incluso pod\u00edan agudizarse. La pandemia \u2013y medidas como la cuarentena\u2013 trajeron consigo una reconfiguraci\u00f3n del funcionamiento de las fronteras, no s\u00f3lo de las nacionales, tambi\u00e9n de las subjetivas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Si por algo se caracteriz\u00f3 el 2020 fue por el impulso que tom\u00f3 la digitalizaci\u00f3n de las actividades. Durante meses, la vida transcurri\u00f3 mayormente a trav\u00e9s de una pantalla. Los h\u00e1bitos de consumo, las reuniones sociales, familiares y laborales, todo un abanico de instancias y actividades que a\u00fan no estaban completamente canalizadas por la red. Esta aceleraci\u00f3n en el vuelco digital produjo lo que probablemente haya sido el m\u00e1s fenomenal proceso de acumulaci\u00f3n de informaci\u00f3n de la era digital. Obstruido el afuera, vuelto una amenaza, las pantallas devinieron en casi las \u00fanicas l\u00edneas de fuga de los adentros. Incluso la alica\u00edda televisi\u00f3n tuvo su revival. La entrop\u00eda que result\u00f3 de este proceso es un factor a ser relevado para explicar esa furia con la que miles ocuparon las calles en marchas signadas por la confusi\u00f3n y la maquinaci\u00f3n televidente y cibern\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia del capitalismo \u2013la historia de sus crisis y de sus correspondientes saltos acumulativos\u2013 es inseparable de la historia de los despojos, de los cercamientos de tierras, pero tambi\u00e9n \u2013y sobre todo\u2013 de los cercamientos de relaciones sociales. Los grandes jugadores del capital apenas demoraron en acomodarse a las nuevas circunstancias pand\u00e9micas. El a\u00f1o que transcurri\u00f3 fue el de las grandes ganancias para las corporaciones del capitalismo de plataforma. Desde Amazon a Rappi, Mercadolibre, Zoom, Netflix (la lista es larga) se vieron beneficiadas por el confinamiento y la s\u00fabita inmovilizaci\u00f3n de las personas. Expandieron y consolidaron la intermediaci\u00f3n de las relaciones socio-econ\u00f3micas. Detr\u00e1s de la sencillez que promete Rappi para efectuar cualquier operaci\u00f3n de compraventa lo que se encuentra es la multiplicaci\u00f3n de los actores implicados en esa operaci\u00f3n. El v\u00ednculo directo entre comprador y vendedor es sustituido por un dispositivo que incorpora a una empresa y a unx mensajerx, devenidos enlaces necesarios entre el comprador y el vendedor. Esa instancia de intermediaci\u00f3n se ha vuelto un posible producto del previo cercamiento de relaciones directas de intercambio econ\u00f3mico. Una l\u00f3gica-inmobiliaria expandida hasta las m\u00e1s m\u00ednimas transacciones. Uno de los aspectos m\u00e1s relevantes de este proceso es que esa intermediaci\u00f3n acelera el proceso de extracci\u00f3n y producci\u00f3n de datos que se realiza a partir de la interacci\u00f3n econ\u00f3mica y social, aceitando los mecanismos que agencian el proceso de automatizaci\u00f3n de las conductas. Y por otro lado, en algunos casos, permite una conexi\u00f3n entre la extracci\u00f3n de ganancia a partir de las transacciones mercantiles con la financiaci\u00f3n inmediata de ese mismo capital, en tanto algunas de estas plataformas \u2013como por ejemplo Mercado Libre\u2013 &nbsp;comienzan a operar como entidades bancarias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cEn r\u00edo revuelto, ganancia de pescadores\u201d. Y en este r\u00edo no es dif\u00edcil detectar qui\u00e9nes han tenido las carnadas m\u00e1s eficaces. Las plataformas se beneficiaron tanto del incremento del desempleo \u2013que les provoc\u00f3 una mayor afluencia de trabajadorxs\u2013 como del excedente de ahorro de trabajadores y familias que, al ver limitadas sus actividades sociales, destinaron buena parte de ese excedente al consumo de bienes a trav\u00e9s de internet. La historia, tal como es narrada en los manuales escolares, suele registrar los grandes acontecimientos pol\u00edticos que marcan inflexiones en el curso de las sociedades. Menos n\u00edtidos, menos registrables, son los \u201chitos\u201d del capitalismo: en muchos casos sus transformaciones son microf\u00edsicas y por ende menos perceptibles. Sus l\u00f3gicas se imponen m\u00e1s por su astucia que por la solvencia de una ideolog\u00eda. All\u00ed cuando el capital se ve obligado a mostrar los dientes, exhibe su fragilidad y su fracaso. El avance de esas plataformas en la econom\u00eda sigue un curso de transformaciones graduales y capilares, que va horadando los derechos laborales con una operatoria que prescinde de transformaciones legislativas. Ya no es necesario una flexibilizaci\u00f3n laboral all\u00ed adonde hay miles de trabajadorxs dispuestxs a trabajar informalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dijera Frederic Jameson: \u201cHoy parece m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del Capitalismo\u201d. Vuelto ontol\u00f3gico, el capitalismo parece no tener un afuera. Y sin embargo, toda esa ret\u00f3rica y esa est\u00e9tica apocal\u00edptica que nos rodea contribuye quiz\u00e1s insospechadamente con la perpetuaci\u00f3n de su operatoria. El sistema ha exhibido una resiliencia a prueba de balas. Su magia consiste en transformar los venenos en remedios. Lo que no lo mata, lo fortalece. Y, de momento, nada lo mata. Dif\u00edcilmente provenga desde lo extr\u00ednseco \u2013ya sea un virus o la finitud de los recursos naturales, por caso-\u2013 el l\u00edmite capaz de obstruir o poner frenos a la voracidad del capital. Es en cambio en la dimensi\u00f3n subjetiva \u2013en el rechazo o la mera imposibilidad de aceptar mayores grados de explotaci\u00f3n\u2013donde el capitalismo puede encontrar l\u00edmites y resistencias. Recuperar la pregunta por esa dimensi\u00f3n a la vez subjetiva y colectiva parece imprescindible, m\u00e1s a\u00fan en tiempos en los cuales se nos quiere automatizados.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\">*<strong> Alejandro Campos <\/strong>\u202fes Lic. en Ciencia Pol\u00edtica (FSOC \u2013 UBA), especializado en Comunicaci\u00f3n, g\u00e9nero y sexualidad (FSOC-UBA). Es profesor regular de las materias de filosof\u00eda y sociolog\u00eda en Instituto\u202fPeac\u202fy Comunicaci\u00f3n y Cultura en el profesorado Hans Christian Andersen. Coordina talleres de filosof\u00eda en espacios culturales.\u202f\u202f&nbsp;En Instagram, @alexcsly<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A comienzos del 2020, en coincidencia con el primer tiempo del actual gobierno, sectores acomodados de la sociedad atrajeron buena parte de las coberturas medi\u00e1ticas. 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