{"id":307,"date":"2021-04-13T00:09:04","date_gmt":"2021-04-13T03:09:04","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=307"},"modified":"2021-04-14T10:06:27","modified_gmt":"2021-04-14T13:06:27","slug":"mariana-enriquez-escritora-de-los-margenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2021\/04\/13\/mariana-enriquez-escritora-de-los-margenes\/","title":{"rendered":"Mariana Enr\u00edquez, escritora de los m\u00e1rgenes"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 leemos a Mariana Enr\u00edquez?<\/strong> Podr\u00edamos intentar responder a esa pregunta de diferentes maneras. La m\u00e1s simple de todas ser\u00eda apelar a un gusto personal, a una predilecci\u00f3n por los temas que aborda su literatura, por el modo de tratarlos, por el g\u00e9nero, etc. Pero si se piensa a la lectura como un fen\u00f3meno social, donde su circulaci\u00f3n est\u00e1 correlacionada con procesos sociales, cabr\u00eda preguntarse: \u00bfPor qu\u00e9 leemos <em>ahora <\/em>a Mariana Enr\u00edquez? Los mecanismos de consagraci\u00f3n que legitiman y le otorgan visibilidad a una obra en un momento de la historia est\u00e1n formados por diversos elementos. Entre ellos, se encuentran, por ejemplo: la cr\u00edtica acad\u00e9mica, la cr\u00edtica period\u00edstica, las operaciones de marketing editorial y los concursos literarios. A estos factores, habr\u00eda que agregar la enorme cantidad y variedad de rese\u00f1as, cr\u00edticas, comentarios, opiniones y toda clase de contenidos en torno a la literatura que circula de manera masiva en las redes. La pandemia, por supuesto, ha incrementado la difusi\u00f3n de este material tan heterog\u00e9neo. Todos esos mecanismos se inscriben en lo social, tienen el pulso de una sociedad, de un lugar determinado, de una \u00e9poca determinada. La visibilidad de la literatura de Mariana Enr\u00edquez, por tanto, junto con la de otras autoras, no puede pensarse por fuera de los movimientos de reivindicaci\u00f3n de los derechos de las mujeres que han cobrado relevancia en los \u00faltimos a\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una escritura de los m\u00e1rgenes<\/strong>. Hay personas que leen con el prop\u00f3sito de encontrar respuestas en los libros y (me temo) tambi\u00e9n en la vida. Pero hay un modo de leer que supone un riesgo: hacernos preguntas sobre aquello que leemos es una actividad riesgosa porque desestabiliza nuestros supuestos, pone en duda nuestra visi\u00f3n de mundo. Desde esta perspectiva, la lectura (y, en especial, la lectura de literatura) tiene una funci\u00f3n social espec\u00edfica: no confirma al mundo en lo que es, sino que lo interroga y, al hacerlo, nos interroga a nosotros mismos en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas preguntas nunca est\u00e1n dadas: hay que crearlas. Para eso, es necesario poner en claro en qu\u00e9 nos interpela lo que leemos, aclarar de qu\u00e9 manera ese texto interroga al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de un trabajo de este tipo sobre mi propia experiencia de lectura, surge la idea de <em>los m\u00e1rgenes<\/em> como un modo de abrir, de explorar y de darle voz a algunos de los sentidos que recorren en la literatura Enr\u00edquez.<\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de <em>margen<\/em> est\u00e1 cargada de distintas resonancias. De manera evidente, nos remite a un sentido social. Un primer sentido ser\u00eda ese: <em>lo marginal <\/em>como condici\u00f3n social. En el cuento \u201cEl chico sucio\u201d, se reconoce con facilidad este sentido social de <em>lo marginal<\/em>. Tambi\u00e9n se encuentra en \u201cPablito clav\u00f3 un clavito: una evocaci\u00f3n del Petiso Orejudo\u201d, \u201cBajo el agua negra\u201d, \u201cEl patio del vecino\u201d, \u201cEl carrito\u201d o \u201cChicos que faltan\u201d.<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Uno de los protagonistas de \u201cNuestra parte de noche\u201d (Enr\u00edquez, 2019), Juan Peterson, tiene un origen que se corresponde con este sentido social de <em>lo marginal.<\/em> Otros personajes de la novela, como los propios padres de Juan o los chicos que estaban en el t\u00fanel subterr\u00e1neo de la mansi\u00f3n de Puerto Reyes, comparten ese mismo origen social y, en el caso de los chicos, con toda seguridad, un peor destino. Adem\u00e1s, en muchos de estos textos aparece una tensi\u00f3n entre la cultura de clase media y <em>lo marginal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este sentido social de <em>lo marginal<\/em> y la tensi\u00f3n referida no solo se expresan en la singularidad de los personajes, en sus circunstancias de vida o en el modo particular de vincularse con el otro, sino que adem\u00e1s se expresa en el lenguaje. As\u00ed, podemos leer en \u201cEl chico sucio\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cElla estaba furiosa. Se me acerc\u00f3 rugiendo, no hay otra forma de describir el sonido, me record\u00f3 a mi perra cuando se rompi\u00f3 la cadera y estaba enloquecida de dolor pero hab\u00eda dejado de quejarse y solamente gru\u00f1\u00eda.\u201d (Enr\u00edquez, 2016, p\u00e1g. 19)<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo m\u00e1s claro a\u00fan se encuentra en \u201cEl patio del vecino\u201d, cuando se refiere la huida de un chico del hogar en el que trabajaba Paula:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPaula recordaba bien c\u00f3mo temblaba de pies a cabeza, pensando en el chico, otra vez en la calle, entre los autos, robando hamburguesas a medio comer; era un chico de la terminal de \u00f3mnibus, que seguramente se prostitu\u00eda en los ba\u00f1os, que conoc\u00eda todos los recovecos de la ciudad, inclusive los aguantaderos de ladrones, aunque ten\u00eda siete a\u00f1os, que era duro como un veterano de guerra -peor que un veterano, no ten\u00eda nada de orgullo- y que hablaba un dialecto profundo que s\u00f3lo entend\u00edan los otros chicos y algunos asistentes sociales m\u00e1s experimentados que ella.\u201d (Enr\u00edquez, 2016, p\u00e1g. 143).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed ya se refiere un <em>dialecto profundo<\/em>, una palabra que responde a ciertos c\u00f3digos muy espec\u00edficos que no est\u00e1n al alcance de cualquiera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"674\" src=\"http:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-1024x674.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-200\" srcset=\"https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-1024x674.jpg 1024w, https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-300x198.jpg 300w, https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-768x506.jpg 768w, https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-1536x1012.jpg 1536w, https:\/\/trumanmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/1616174497267-2048x1349.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, <em>lo marginal <\/em>tambi\u00e9n puede tomarse como una categor\u00eda m\u00e1s amplia, que excede este sentido social que acabamos de se\u00f1alar. Y son esos otros sentidos los que me parecen m\u00e1s interesantes. Antes que nada, conviene se\u00f1alar que la noci\u00f3n de <em>margen<\/em>, sea cual sea la connotaci\u00f3n y los sentidos que uno extraiga de ella, siempre supone una relaci\u00f3n. Cuando hablamos de <em>m\u00e1rgenes<\/em>, la primera pregunta es: \u00bfal <em>margen<\/em> de qu\u00e9? Al mismo tiempo, la idea de <em>margen <\/em>implica una superficie de contacto entre diferentes zonas o aspectos de un texto. El <em>margen<\/em> puede pensarse como una l\u00ednea. As\u00ed entendido, un <em>margen<\/em> es al mismo tiempo una posibilidad de contacto y de diferenciaci\u00f3n. El <em>margen<\/em> es una relaci\u00f3n, una articulaci\u00f3n. Por lo tanto, hay ah\u00ed una tensi\u00f3n y una posibilidad de conflicto. Un <em>margen<\/em> se convierte entonces en un conflicto en estado latente: una inminencia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si se piensa esa idea como una posibilidad de diferenciaci\u00f3n, podr\u00eda hablarse de <em>territorios, personas y experiencias al margen<\/em>. \u00bfPero al <em>margen<\/em> de qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"1\"><li><strong>Territorios al margen<\/strong> del centro urbano, de la centralidad del poder y la riqueza. Pero tambi\u00e9n desplazados dentro de la multiplicidad de un centro urbano que no es uniforme. En \u201cEl patio del vecino\u201d (Enr\u00edquez, 2016), por ejemplo, la joven pareja acaba de mudarse a una casa que si bien est\u00e1 en la ciudad, se encuentra en una zona que permanece al <em>margen<\/em> de la masividad y la superpoblaci\u00f3n que se vive en la ciudad. Tampoco los territorios perif\u00e9ricos son uniformes, homog\u00e9neos.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"1\" start=\"2\"><li><strong>Personajes al margen<\/strong> de la norma, de las convenciones y los mandatos sociales, de la urbanidad, de la sociedad de consumo, de la productividad, de lo esperable, lo calculable, lo previsible.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"1\" start=\"3\"><li><strong>Experiencias al margen:<\/strong> los personajes de los textos de Enr\u00edquez tensionan las acciones cotidianas, exceden lo posible en un mundo regido por el c\u00e1lculo y la previsi\u00f3n.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>En el segundo caso, <em>el margen <\/em>como posibilidad de contacto permite abrir otros sentidos de los textos. En \u201cEl chico sucio\u201d (Enr\u00edquez, 2016), por ejemplo, Constituci\u00f3n puede pensarse como un <em>margen<\/em> en la medida que ese territorio articula lo que ha sido y lo que es, lo que est\u00e1 siendo. Incluso, hay un p\u00e1rrafo en el que se recupera la historia de c\u00f3mo Constituci\u00f3n devino <em>territorio al margen<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p> \u201cConstituci\u00f3n es el barrio de la estaci\u00f3n de trenes que vienen del sur de la ciudad. Fue, en el siglo XIX, una zona donde viv\u00eda la aristocracia porte\u00f1a, por eso existen estas casas, como la de mi familia \u30fcy hay muchas m\u00e1s mansiones del otros lado de la estaci\u00f3n, en Barracas\u30fc. En 1887 las familias aristocr\u00e1ticas huyeron hacia el norte de la ciudad escapando de la fiebre amarilla. Pocas volvieron, casi ninguna. Con los a\u00f1os, familias de comerciantes ricos, como la de mi abuelo, pudieron comprar las casas de piedra con g\u00e1rgolas y llamadores de bronces. Pero el barrio qued\u00f3 marcado por la huida, el abandono, la condici\u00f3n de indeseable. Y cada vez est\u00e1 peor.\u201d (Enr\u00edquez, 2016, p\u00e1g. 10)<\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista tambi\u00e9n se encuentra marginada entre dos fases de la historia familiar: la de los abuelos pr\u00f3speros que compraron la casa y la de la nieta temeraria que va a vivir all\u00ed mucho tiempo despu\u00e9s. Esta joven dise\u00f1adora gr\u00e1fica es \u201cla princesa en el castillo\u201d y, a su vez, \u201cla loca encerrada en la torre\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si al leer se formula una serie de preguntas que suponen un riesgo, no es porque ellas conduzcan tranquilamente hacia la construcci\u00f3n de un sentido definitivo. Con frecuencia, la certidumbre clausura la intensidad de las preguntas y el riesgo est\u00e1 en sostener un margen de vacilaci\u00f3n y de duda. Es entonces cuando la literatura de Enr\u00edquez instala lo incierto y lo dudoso en un mundo en el que no hay demasiado lugar las vacilaciones: todo est\u00e1 dado y listo para su consumo. Quiz\u00e1 por eso la leemos tanto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Enr\u00edquez, M. (2009). <em>Los peligros de fumar en la cama<\/em>. Buenos Aires: Anagrama\/\/ Enr\u00edquez, M. (2016). <em>Las cosas que perdimos en el fuego. <\/em>Buenos Aires: Anagrama\/\/ Enr\u00edquez, M. (2019). <em>Nuestra parte de noche<\/em>. Buenos Aires: Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Los cuatro primeros cuentos se encuentran en: Enr\u00edquez, M. (2016). <em>Las cosas que perdimos en el fuego. <\/em>Buenos Aires: Anagrama. \u201cEl carrito\u201d y \u201cChicos que faltan\u201d forman parte de: Enr\u00edquez, M. (2009). <em>Los peligros de fumar en la cama<\/em>. Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\">*<strong>Hern\u00e1n Diez<\/strong> es escritor, docente y actualmente coordina talleres de lectura en @margen.delectura<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a30003\">*La ilustraci\u00f3n es autor\u00eda de la dibujante y artista pl\u00e1stica <strong>P\u00eda Ventieri<\/strong>: @piaventieri.arte<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 leemos a Mariana Enr\u00edquez? Podr\u00edamos intentar responder a esa pregunta de diferentes maneras. 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