{"id":1250,"date":"2023-08-27T09:53:00","date_gmt":"2023-08-27T12:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=1250"},"modified":"2023-08-27T11:08:39","modified_gmt":"2023-08-27T14:08:39","slug":"zonas-blandas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2023\/08\/27\/zonas-blandas\/","title":{"rendered":"Zonas blandas"},"content":{"rendered":"\n<p>Este es mi cuento de ni\u00f1os. No un cuento para ni\u00f1os, simplemente un cuento de ni\u00f1os. Nos remontamos a cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os. Mi mam\u00e1 quer\u00eda que realizara un deporte, que desarrolle mis m\u00fasculos y que haga amiguitos. Todas esas cosas no estaban en el ranking principal de mi agenda, es m\u00e1s, no ten\u00eda agenda, pero bueno, ella dec\u00eda que eso era bueno para m\u00ed. Primero fui a tenis, f\u00fatbol, despu\u00e9s a h\u00e1ndbol, v\u00f3ley y pat\u00edn, pero, el \u00fanico deporte que me cautiv\u00f3 de verdad fue boxeo. La clase comenzaba a las ocho y mi mam\u00e1 me ba\u00f1\u00f3 y perfum\u00f3 para no llegar mal presentado. Era un d\u00eda caluroso. Yo llevaba una remera roja y un pantal\u00f3n corto, nos condujimos hacia la avenida principal que era donde estaba el gimnasio y nos detuvimos en un galp\u00f3n viejo. Mi mam\u00e1 un poco con desconfianza golpe\u00f3 sus manos para ver si alguien nos atend\u00eda. Volvi\u00f3 a golpear y nada de nuevo. Cuando nos dimos vuelta para irnos, un hombre lleg\u00f3 con unas bolsas del supermercado, nos mir\u00f3 de manera sostenida y nos dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfBuscan a alguien?<\/p>\n\n\n\n<p>A lo que mi mam\u00e1, que me ten\u00eda de la mano como si apretara un mill\u00f3n de d\u00f3lares, respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El nene quiere empezar boxeo, pero veo que no hay nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya cerca de nosotros, este se\u00f1or que llevaba una barba blanca larga, unas orejas chatas y una nariz hundida, dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo soy el profesor, pero a\u00fan faltan 15 minutos para el comienzo de la clase.<\/p>\n\n\n\n<p>A ello mi madre respondi\u00f3 con indiferencia hacia el hombre y una pregunta hacia m\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe quer\u00e9s quedar?<\/p>\n\n\n\n<p>Dije que s\u00ed, que no ve\u00eda la hora de comenzar con los ejercicios. El hombre, bonach\u00f3n y viejo, le dijo a mam\u00e1 que me deje tranquila y que me pase a buscar en una hora y media. Me mand\u00f3 a correr por todo el galp\u00f3n que ten\u00eda piso de tierra, en una parte, y un piso de una especie de goma eva, en otra. Mi mam\u00e1 me salud\u00f3 y sal\u00ed disparado a correr mirando hacia atr\u00e1s con una sonrisa de oreja a oreja. El ba\u00f1o y el perfume no sirvieron de mucho pues cuando hice los primeros metros ya era un plato de sopa andante. Me ve\u00eda a m\u00ed mismo lanzando golpes, saltando, haciendo soga, aunque s\u00f3lo estaba corriendo. Quer\u00eda ser como los grandes, un campe\u00f3n. Miraba las bolsas, las manoplas, los guantes y me daban m\u00e1s ganas de correr. Corr\u00ed hasta que llegaron los otros alumnos. Eran todos mayores de edad. Entraron al galp\u00f3n haciendo chistes y riendo. Saludaron al profesor, que toc\u00f3 un silbato y nos hizo poner en ronda, en el centro. Volvi\u00f3 a saludar a todos con un buenos d\u00edas general y me present\u00f3. \u00c9l es un peque\u00f1o campe\u00f3n, un ni\u00f1o que quiere empezar con la actividad, vamos a ense\u00f1arle todo lo que nosotros hacemos. Vos, ni\u00f1o, vas a copiarle a ellos, har\u00e1s los mismos ejercicios, s\u00f3lo que elegir\u00e1s la cantidad de cada uno seg\u00fan tu resistencia, no trates de exigirte en esta primera clase sino te va a doler todo ma\u00f1ana y no vas a poder volver. And\u00e1 despacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo escuchaba con atenci\u00f3n pero el ansia no me dejaba interpretar demasiado sus palabras. El se\u00f1or<br>mov\u00eda la boca y con ella su barba y parec\u00eda un hechicero que nos contaba de sus p\u00f3cimas secretas. El resto del grupo tambi\u00e9n escuchaba aunque por momentos hablaban encima de las palabras del profesor.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos mand\u00f3 a buscar las sogas. Yo agarr\u00e9 una a mi medida y empec\u00e9 a practicar. Al principio me cost\u00f3 un poco, se me enredaba entre los pies, no coordinaba los saltos, pero me detuve a mirar a los<br>adultos y la cosa fue mejorando. Despu\u00e9s, comenzamos con los ejercicios aer\u00f3bicos. Nos hizo<br>buscar un palo, lo sujetamos con las dos manos e hicimos movimientos de cabeza, cintura y piernas.<br>Al terminar esto, lleg\u00f3 el turno de los abdominales, dos series de diez para m\u00ed, cinco series para los dem\u00e1s. Pasamos a las lagartijas, me costaron mucho y no llegu\u00e9 a completar el ejercicio. Levantamos algunas pesas, las m\u00edas eran livianas, las de los adultos se ve\u00edan bastante pesadas. Pasamos a la parte t\u00e9cnica del entrenamiento. El profesor me ense\u00f1\u00f3 lo que era un jab, me hizo<br>parar en guardia, con los pies casi de costado y afirmando, mi brazo izquierdo tapaba el ment\u00f3n del<br>mismo lado y se levantaba sobre el hombro, el brazo derecho, mientras, cubr\u00eda la otra parte de mi<br>cara, esperaba agazapado para dar el golpe. As\u00ed estuve un rato, mir\u00e1ndome al espejo, haciendo unos<br>pasos hacia adelante y algunos hacia atr\u00e1s, me ve\u00eda peg\u00e1ndole a la bolsa. Cuando me aventuraba un<br>poco, el profesor me correg\u00eda algunas desprolijidades. No olvides la guardia en alto, torc\u00e9 el brazo cuando peg\u00e1s, firme los pies. Se fue volando el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegamos a los ejercicios de elongaci\u00f3n, ya estaba mi mam\u00e1 en la puerta del gimnasio, esper\u00e1ndome. Me hac\u00eda se\u00f1as para saludarme, yo la miraba de reojo, me re\u00eda y quer\u00eda quedarme un<br>rato m\u00e1s. El profesor me hizo una se\u00f1a y me dio a entender que ya estaba bien y que deb\u00eda ir con<br>ella. Lo salud\u00e9 y corr\u00ed hacia la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hijo, \u00bfqu\u00e9 tal el entrenamiento? \u00bfte gust\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, mam\u00e1, ma\u00f1ana volvemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminamos y yo iba movi\u00e9ndome como todo un boxeador. Mis piernas bailaban, eran \u00e1giles, los<br>brazos golpeaban al aire y hasta llegu\u00e9 a festejar un nocaut cerca de la verduler\u00eda de a la vuelta de<br>casa. Mam\u00e1 se re\u00eda y era c\u00f3mplice.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos y le cont\u00e9 a pap\u00e1 todo lo que hab\u00eda hecho, \u00e9l me prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n y me dijo que si entrenaba durante un tiempo bastante largo iba a poder competir por el campeonato mundial, s\u00f3lo<br>que no me aseguraba la victoria porque eso, muchas veces, es una cuesti\u00f3n del azar. No sab\u00eda qu\u00e9 era el azar, pero te juro que si lo ve\u00eda en la calle no iba a dejar de golpearlo hasta poder ser yo el<br>campe\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Segu\u00ed yendo diariamente al gimnasio, s\u00f3lo faltaba los d\u00edas de lluvia, feriados y fines de semana.<br>Cuando pap\u00e1 cobr\u00f3, me compr\u00f3 los guantes y las vendas. No ten\u00eda bucal porque a\u00fan no me<br>enfrentaba a nadie. Una tarde, cuando ya iba solo, sin la compa\u00f1\u00eda de mam\u00e1, el profesor me estaba<br>esperando en la puerta. Torcido sobre la punta de una chapa, cruzado de brazos, con una musculosa<br>amarilla, hizo se\u00f1as de silencio y me tom\u00f3 de la mano. Ech\u00e9 un vistazo hacia adentro porque ven\u00eda<br>una m\u00fasica extra\u00f1a que nunca antes hab\u00eda escuchado. Hab\u00eda una chica no tan grande pero tampoco tan chica, me miraba y me hac\u00eda un gesto con las manos que no pod\u00eda reconocer porque el sal\u00f3n no ten\u00eda una excelente iluminaci\u00f3n, aunque serv\u00eda para ver los golpes de los oponentes. Yo me detuve un segundo para observarla pero el profesor me impuls\u00f3 a ir hacia un costado del galp\u00f3n, cerca de la calle. Me dijo al o\u00eddo que hoy no hab\u00eda entrenamiento convencional pero que \u00edbamos a correr por elcampo, que el resto de la clase no pod\u00eda venir y que \u00e9ramos nosotros dos. Yo quise preguntarle por esa chica pero supuse que antes de comenzar me la presentar\u00eda, cosa que no sucedi\u00f3. El profesor cerr\u00f3 la puerta, sin llave, la m\u00fasica sigui\u00f3 sonando y salimos trotando por la avenida. \u00c9l lo hac\u00eda lento, esper\u00e1ndome, con saltitos de boxeador, yo lo imitaba. A pesar de que estaba retirado, era \u00e1gil, sus brazos tomaban forma cuando comenzaba a hacer ejercicios, me instaba a que lanzara golpes, que moviera mi cintura de derecha a izquierda, que mirara hacia el frente. Insisto, yo le copiaba todo. Sent\u00eda que iba a ser campe\u00f3n del mundo alg\u00fan d\u00eda, aunque, ya sab\u00eda, deb\u00eda ganarle al azar. Doblamos por la calle del colegio, pero en sentido inverso. Unos fresnos la adornaban, los recorrimos en zigzag. Mis piernas se sent\u00edan cada vez m\u00e1s fuertes, el profesor me arengaba y me dec\u00eda que era el mejor. Yo saltaba por momentos de alegr\u00eda y \u00e9l tambi\u00e9n. As\u00ed, vamos, as\u00ed, corr\u00e9, tir\u00e1 el golpe, doblate m\u00e1s, vamos, as\u00ed. Continuamos haciendo un trote constante hasta llegar a la ruta. Nos frenamos. El profesor me hizo mirar a los dos lados y me dijo que iba a ser yo quien decidiera cu\u00e1ndo cruzar. Deb\u00eda aprender a sortear obst\u00e1culos cotidianos, ya era hora. Dej\u00e9 que pasen unos autos, un cami\u00f3n Scania como el de mi pap\u00e1 y una moto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Ahora! \u2014 dije, y cruzamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El profesor me agarr\u00f3 de la mano y me levant\u00f3 de manera tal que casi no toqu\u00e9 la ruta con mis pies.<br>Seguimos corriendo a toda velocidad, parec\u00eda que volaba. Ahora, por un camino de tierra guadaloso.<br>Cuando ya estaba por cansarme y me faltaba un poco el aire, el profesor par\u00f3 y se empez\u00f3 a agarrar<br>el pecho, tosi\u00f3 unas cuantas veces y yo que ven\u00eda un poco atr\u00e1s lo alcanc\u00e9 y le pregunt\u00e9 si estaba<br>bien, si le pasaba algo. No contest\u00f3. Sigui\u00f3 agarr\u00e1ndose el pecho con una mano y con la otra se tocaba la espalda. Estaba at\u00f3nito, no entend\u00eda bien la situaci\u00f3n. De repente, se incorpor\u00f3 y me dijo<br>que todo estaba bien y me lanz\u00f3 un golpe en la panza y brome\u00f3 sobre lo sucedido. Pensaste que me iba a morir, \u00bfno, ni\u00f1o? Yerba mala nunca muere, s\u00f3lo me falta un poco m\u00e1s de entrenamiento, ya no<br>soy lo que era antes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Volvimos caminando la mayor parte del recorrido. Estaba cada vez m\u00e1s oscuro e intu\u00eda que se hab\u00eda<br>pasado la hora normal de entrenamiento. Mi mam\u00e1 podr\u00eda estar asustada. Not\u00e9 que mis zapatillas<br>estaban llenas de tierra y esta vez el profesor no hizo que fuera yo quien deb\u00eda decidir cu\u00e1ndo cruzar<br>la calle. Estaba bastante transpirado y la brisa me daba ox\u00edgeno para recuperarme. Observ\u00e9 los fresnos, sus copas, pens\u00e9 en los a\u00f1os que tendr\u00edan, en qui\u00e9n los habr\u00eda plantado. Las baldosas por<br>all\u00ed estaban bastante salidas. Tuvimos suerte de no tropezarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos al gimnasio. Antes de abrir la puerta el profesor me despidi\u00f3 y me pregunt\u00f3 si era necesario que \u00e9l me acompa\u00f1ara hasta mi casa. Le dije que no, que, como de costumbre, volver\u00eda solo. No me dio un beso, s\u00f3lo se dio la vuelta y demor\u00f3 todo lo posible para abrir el port\u00f3n. Yo sal\u00ed corriendo sin esperarlo y me dirig\u00ed a casa para que no me retaran m\u00e1s de lo que ya supon\u00eda que lo har\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar, mam\u00e1 estaba en la puerta. Me dijo, ni\u00f1o, d\u00f3nde te metiste, estaba preocupada. Le dije que<br>fui a entrenar y ella me contest\u00f3 que fue al gimnasio y estaba la puerta cerrada y hab\u00eda una m\u00fasica rara.<\/p>\n\n\n\n<p>Golpe\u00e9 varias veces y, como no me atend\u00edan, entr\u00e9 porque estaba sin llaves. Adentro hab\u00eda una chica bastante p\u00e1lida, semidesnuda y congelada. Le pregunt\u00e9 si necesitaba algo y me dijo que no, que ya llegar\u00eda el profesor y que la llevar\u00eda al m\u00e9dico, luego me aclar\u00f3 que hab\u00edan salido a correr por el campo y me qued\u00e9 m\u00e1s tranquila.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, mam\u00e1, corrimos por el campo con el profesor, fue muy linda la clase, ma\u00f1ana quiero volver a ir.<br>El profesor me cont\u00f3 qui\u00e9n era esa chica, qu\u00e9 hac\u00eda y qu\u00e9 le pasaba, pero no se lo dije a mam\u00e1 porque, lo juro, no me dejar\u00eda ir nunca m\u00e1s a entrenar.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#9b0404\"><strong>Nicol\u00e1s Ghigonetto <\/strong>naci\u00f3 en Isla Verde en 1989. Licenciado en Lengua y Literatura (UNRC). Hizo su tesis sobre la po\u00e9tica de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Public\u00f3 los libros Los d\u00edas del desastre (Cartograf\u00edas, 2016) y Dos cachorros de sicario (Kintsugi, 2020). Particip\u00f3 de la antolog\u00eda de poes\u00eda Van llegando (Mansalva, 2017) y Tan diversa (Mardulce, 2022). Fue seleccionado en dos ocasiones para la Bienal de Arte Joven del Centro Cultural Recoleta (2017 y 2021). Curs\u00f3 el Diplomado de Escritura Creativa (UNTREF). Particip\u00f3 de Residencia Curadora donde trabaj\u00f3 el proyecto Nenes raros con Francisco Bitar. Este proyecto fue finalista del Premio Est\u00edmulo a la Escritura 2022 (Fundaci\u00f3n Bunge y Born, Fundaci\u00f3n Proa y LA NACI\u00d3N). <em>Nenes raros<\/em> fue publicado en marzo de 2023 por Elemento Disruptivo. Coordina el taller literario Los que se pelean, se aman en Puerta 276. Zonas blandas forma parte del libro <em>Dos cachorros de sicario<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es mi cuento de ni\u00f1os. No un cuento para ni\u00f1os, simplemente un cuento de ni\u00f1os. Nos remontamos a cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os. 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