{"id":1082,"date":"2022-09-26T10:39:44","date_gmt":"2022-09-26T13:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=1082"},"modified":"2022-09-26T10:44:02","modified_gmt":"2022-09-26T13:44:02","slug":"bunga-bunga-el-dia-que-virgina-woolf-burlo-a-la-marina-britanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2022\/09\/26\/bunga-bunga-el-dia-que-virgina-woolf-burlo-a-la-marina-britanica\/","title":{"rendered":"Bunga, bunga: el d\u00eda que Virginia Woolf burl\u00f3 a la marina brit\u00e1nica"},"content":{"rendered":"\n<p>Si hay un territorio sobre el que los brit\u00e1nicos obtuvieron un dominio que lleg\u00f3 a ser legendario, este se encuentra en las aguas, en los mares, en el vasto oc\u00e9ano que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de las islas. La marina, por lo tanto, no es tan solo una parte de las fuerzas militares, sino una s\u00edntesis de esas fuerzas, su s\u00edmbolo mejor logrado.<\/p>\n\n\n\n<p>En febrero de 1910, el buque <em>Dreadnought <\/em>se encontraba anclado en el puerto de Weymouth. Las 17.900 toneladas del acorazado eran el resumen de los mayores adelantos armament\u00edsticos de la \u00e9poca, una pieza clave de la marina, el buque insignia de la <em>Royal Navy.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 10 de febrero de ese a\u00f1o, el secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores se comunica con el vicealmirante May, que estaba a cargo del acorazado, para informarle que hab\u00eda recibido un telegrama de un tal Tudor Castle, en el que se anunciaba que el pr\u00edncipe Malaken, de Abisinia, iba a visitar el <em>Dreadnought <\/em>en unas pocas horas. Las \u00f3rdenes no tardaron en recorrer toda la cubierta y la tripulaci\u00f3n se puso en marcha para preparar la recepci\u00f3n. Result\u00f3 del todo inoportuno no encontrar la partitura del himno de Abisinia, pero la dificultad fue subsanada de manera expeditiva por el vicealmirante May, que orden\u00f3 ejecutar el himno de Zanz\u00edbar, una regi\u00f3n de Tanzania que no estaba demasiado lejos de Abisinia. Entretanto, se afinaban los instrumentos, se dispon\u00edan las alfombras y se preparaban los ca\u00f1ones, con los que se ejecutar\u00eda una salva de veinti\u00fan disparos, en honor al pr\u00edncipe y su s\u00e9quito. Finalmente, mientras se ultimaban detalles en cubierta, una comitiva oficial parti\u00f3 a la estaci\u00f3n de trenes para recibir al pr\u00edncipe Malaken, que llegar\u00eda desde Londres. Lo que no supon\u00edan, lo que nadie hubiera imaginado, es que a la estaci\u00f3n de trenes arribar\u00edan, disfrazados del pr\u00edncipe de Abisinia y compa\u00f1\u00eda: Virginia Woolf -que en ese momento, todav\u00eda siendo soltera, llevaba el apellido Stephen-, Adrian Stephen, Horace de Vere Cole, Anthony Buxton, Duncan Grant y Guy Ridley.<\/p>\n\n\n\n<p>La broma fue planeada por Horace de Vere Cole, que enseguida cont\u00f3 con el apoyo de Adrian y el resto del grupo. Enviaron el telegrama al Ministerio de Asuntos Exteriores, haci\u00e9ndose pasar por funcionarios de Abisinia, y comenzaron a preparar los disfraces. Virginia se mostr\u00f3 menos entusiasta con la humorada, pero su hermana, Vanessa, la anim\u00f3 y se sum\u00f3 a la farsa. Como no ten\u00edan idea del idioma que deb\u00edan emplear, inventaron uno que sonara ex\u00f3tico. Virginia y sus amigos se pintaron la cara con bet\u00fan. Ella se puso una t\u00fanica, se acomod\u00f3 un turbante en la cabeza, colg\u00f3 de su cuello una cadena de oro. se puso unos bigotes y una barba postizos. El grupo se contempl\u00f3 con aire solemne frente al espejo y luego se tomaron una fotograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estuvieron en el buque, los j\u00f3venes conspiradores pidieron que se omitiera la salva de disparos, aduciendo motivos religiosos. Virginia, con el improvisado idioma que hab\u00edan ensayado, dijo \u201cbunga, bunga\u201d un par de veces, antes de abandonar la cubierta e ingresar al barco, donde les ofrecieron una comida que rechazaron con toda amabilidad. Lo cierto es que ten\u00edan miedo de que se les corriera el maquillaje o de que cayera sobre el plato alg\u00fan bigote postizo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La burla a la marina brit\u00e1nica no tuvo consecuencias significativas para el grupo, m\u00e1s all\u00e1 de algunas reconvenciones y los seis golpes en el trasero que recibi\u00f3 Cole. Sin embargo, la broma no pas\u00f3 inadvertida, porque Cole se encarg\u00f3 de comunicarle los detalles de lo ocurrido a la prensa. La noticia corri\u00f3 r\u00e1pidamente por las redacciones de los diarios y se escribieron algunos art\u00edculos que provocaron revuelo. El efecto sat\u00edrico de la ocurrencia tuvo su efecto: un grupo de j\u00f3venes, disfrazados de altos funcionarios abisinios, hab\u00eda logrado dejar en rid\u00edculo nada menos que a una de las fuerzas navales m\u00e1s antiguas y reconocidas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#a70d0d\"><strong>Hern\u00e1n Diez<\/strong>&nbsp;es escritor, docente y actualmente coordina talleres de lectura en @margen.delectura<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay un territorio sobre el que los brit\u00e1nicos obtuvieron un dominio que lleg\u00f3 a ser legendario, este se encuentra en las aguas, en los mares, en el vasto oc\u00e9ano que se extiende m\u00e1s all\u00e1 de las islas. 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