{"id":1076,"date":"2022-04-30T08:59:00","date_gmt":"2022-04-30T11:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/trumanmag.com\/?p=1076"},"modified":"2024-03-08T19:05:39","modified_gmt":"2024-03-08T22:05:39","slug":"cambio-dolares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trumanmag.com\/index.php\/2022\/04\/30\/cambio-dolares\/","title":{"rendered":"Cambio d\u00f3lares"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace tiempo me pregunto qu\u00e9 lleva a unos a emigrar mientras otros de la misma familia se quedan en el pa\u00eds donde supuestamente es intolerable vivir. De casualidad, en Kiev, asist\u00ed a un servicio religioso con los pocos jud\u00edos que permanecieron en el pa\u00eds; un hombre se acerc\u00f3, sab\u00eda algo de ingl\u00e9s, y me habl\u00f3 del momento en el que los dem\u00e1s partieron y \u00e9l se qued\u00f3 all\u00ed para siempre. Se ve que yo esperaba algo m\u00e1s grandilocuente, porque olvid\u00e9 lo que me cont\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi editor me pide por primera vez en nuestra extensa relaci\u00f3n laboral, que me aboque a un tema para el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista. Nada menos que Argentina. Le respondo que llevo tres a\u00f1os escribiendo aqu\u00ed los textos que publica all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde hace dos d\u00edas que estoy leyendo <em>Una oportunidad<\/em>. El \u00faltimo libro de Pablo Katchadjian empieza con la negativa del personaje a elegir entre tres brujas que podr\u00edan sacarle el embrujo que pesa sobre \u00e9l. A la segunda p\u00e1gina el personaje ha elegido a una de ellas y lo celebra. \u201c\u00a1Eleg\u00ed! \u00a1Eleg\u00ed! Yo odio elegir. Pero me gusta haber elegido sin pensarlo, es decir, no haber elegido, porque me gusta cuando las cosas se eligen solas, sobre todo si llegu\u00e9 a la instancia de la disyuntiva irresoluble. Que la disyuntiva se disuelva: \u00a1ah, qu\u00e9 placer! Claro que a veces uno podr\u00eda tambi\u00e9n torturarse por haber tardado en elegir y haber as\u00ed perdido la opci\u00f3n perdida que era la mejor\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si leemos como propone Pablo K, hay una oportunidad de que los inmigrantes que viajaron en los barcos eligieran sin pensar y Argentina viniera despu\u00e9s. Reconozco el avanzar hacia delante de Aira, motor de <em>C\u00f3mo me hice monja<\/em>: \u201cYo ya no pod\u00eda retroceder. Estaba jugada. En cierto modo no quer\u00eda retroceder. Se me revelaba que mi \u00fanico camino a esta altura era demostrarle a pap\u00e1 que lo que ten\u00eda entre manos era inmundo. Mir\u00e9 el rosa del helado con horror. La comedia asomaba a la realidad. Peor: la comedia se hac\u00eda realidad, frente a m\u00ed, a trav\u00e9s de m\u00ed. Sent\u00ed v\u00e9rtigo, pero no pod\u00eda echarme atr\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es el salto hacia lo real, que propone Sandra Contreras en su lectura de Aira.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Elegir sin pensar me recuerda una variante que Steiner escribe en su ensayo <em>La tierra, el texto de nuestro hogar<\/em>, y es que al rev\u00e9s de otro pueblos, el jud\u00edo primero escribe la historia y luego la act\u00faa. En <em>Una oportunidad<\/em> escribir y elegir se dan al un\u00edsono. Para que eso ocurra es necesario liberarse del pensar. Qui\u00e9n impone esta condici\u00f3n no es otra que la imaginaci\u00f3n. No resulta pensar e inventar al mismo tiempo. El personaje de <em>Una oportunidad<\/em> se va soltando de los mandatos, los condicionantes, las reglas del arte; incluso del \u201cescribir bien\u201d o que los cap\u00edtulos queden perfectamente construidos. Finalmente en Canc\u00fan descubre que \u201cno hab\u00eda nada raro en mi embrujo, pero yo hab\u00eda pensado tanto en el embrujo que hab\u00eda terminado por&nbsp; formar un egregor del embrujo, y que este egregor me imped\u00eda dejar de pensar en el embrujo. Que aunque poder ver el embrujo era una bendici\u00f3n, pensar todo el tiempo en el embrujo, era el reverso de esa bendici\u00f3n, es decir, una maldici\u00f3n, y entonces uno deb\u00eda buscar la forma de ver el embrujo sin pensarlo. Que la forma m\u00e1s accesible de no pensar tal vez era actuar\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero. Siempre hay un Pero. Por muy placer que produzca saltar de una elecci\u00f3n a otra sin pensar, en un momento&#8230; \u201ccomo si no quiere la cosa, uno podr\u00eda tambi\u00e9n torturarse por haber tardado en elegir y haber as\u00ed perdido la opci\u00f3n perdida que era la mejor\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Zu\u00e1cate.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cruzas ingenuamente la Cordillera de los Andes, admiras la nieve, la piedra, y, cuando te bajas del avi\u00f3n, apareces del lado del pensar. El personaje que saltaba hacia adelante sin pensar, duda, hasta torturarse, porque quiz\u00e1s la otra forma \u2013pensar y elegir- podr\u00eda ser mejor que solo elegir.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;La soluci\u00f3n viene en el mismo enunciado, cuando plantea el pensar como una instancia retroactiva. Lo que tortura al personaje es el retraso con el que se avino a elegir; se trata del que llega tarde a la elecci\u00f3n, cuando queda poco o nada, y las mejores elecciones se las llevaron las y los madrugadores.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estoy segura de haber le\u00eddo esto antes. Fue despu\u00e9s de <em>Las reglas del arte <\/em>de Pierre Bordieau. Haber visto lo que yo hac\u00eda con tanto placer y tortura, a trav\u00e9s de la lupa inmisericorde del entom\u00f3logo; las deformidades producidas por las convenciones del poder, devenido en gr\u00e1ficos y porcentajes, me paraliz\u00f3. No volv\u00ed a escribir. Casual o no me encontr\u00e9 con los libros escritos por Edmond Jab\u00e9s, Steiner, Emanuel Levin\u00e1s. Los busco en los estantes de m\u00e1s arriba. Entre las hojas de <em>El libro de las preguntas<\/em>, una docena de post it rosa semi transparentes y cinco amarillos. En el cap\u00edtulo de <em>La huella del otro<\/em>, casi todas las palabras subrayadas. Se me hace dif\u00edcil entender c\u00f3mo Levin\u00e1s lee al Otro, s\u00ed que su forma de pensar apela a un espacio que no es real, pero verdadero. Escojo una cita al azar para ver si comparten mi sensaci\u00f3n: \u201cLa obra pensada radicalmente es en efecto&nbsp; un movimiento de lo Mismo que va hacia lo Otro sin regresar jam\u00e1s a lo Mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Leo que, a diferencia de otros pensadores, Levin\u00e1s plantea un \u201cOtro como la palabra francesa autrui, que designa al otro como una figura de otro ser humano y no como una cosa susceptible de ser conocida. El otro no es un igual, sino que es otro <em>infinitamente<\/em> incomprensible, <em>sencillamente<\/em> enigma\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Levin\u00e1s contrapone al mito de Ulises que regresa a Itaca, la historia de Abraham que abandona para siempre su patria por una tierra a\u00fan desconocida y que prohibe a su siervo conducir nuevamente a su hijo a ese punto de partida. Lo dice la protagonista de <em>C\u00f3mo me hice monja<\/em>: \u201cYo ya no pod\u00eda retroceder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aunque volviera, se encontrar\u00eda con lo <em>infinitamente<\/em> incomprensible, <em>sencillamente<\/em> enigma. Al emigrante que elige sin pensar solo le queda inventar. Lo Otro, el incomprensible, me llama y llego tarde, no queda elecci\u00f3n, me vuelve a llamar, mi \u00e9tica me impulsa a seguir y llego tarde nuevamente, y as\u00ed\u2026 cumplo con mi responsabilidad \u00e9tica de acudir, salvo que con retraso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Imaginemos los barcos llenos de inmigrantes llegando al puerto de Buenos Aires. Imaginemos que se trata de un n\u00famero imposible de recibir. Del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina se comunican con el de Chile y este pa\u00eds acepta recibir a una parte de los inmigrantes proporcional a su tama\u00f1o. No hay tiempo que perder. El funcionario de Migraci\u00f3n tiene que dividirlos. Se le ocurre dejar en Argentina a los y las que eligen sin pensar. Y destinar a Chile a los que a veces tambi\u00e9n se torturan por haber llegado con retraso al llamado.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siglos m\u00e1s tarde una escritora chilena, que vive en Argentina, angustiada por la acuciante inflaci\u00f3n que desvaloriza d\u00eda a d\u00eda su salario, postula a un Fondo con un proyecto redactado a \u00faltima hora para investigar c\u00f3mo influy\u00f3 esta divisi\u00f3n arbitraria del funcionario de Migraciones en terreno, en la literatura de ambos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cCuando pa Chile me voy Cruzando la cordillera, Late el coraz\u00f3n contento, Una chilena me espera, Late el coraz\u00f3n contento, Una chilena me espera. Y cuando vuelvo de Chile, Entre cerros y quebradas, Late el coraz\u00f3n contento Pues me espera una cuyana. Vivan la chicha y el vino, Vivan la cueca y la zamba, Dos puntas tiene el camino Y en las dos alguien me aguarda, Dos puntas tiene el camino Y en las dos alguien me aguarda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A un lado de la cordillera le sellan el dni de elegir sin pensar y, del otro lado, el carn\u00e9 que certifica la duda tortuosa. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La escritora chilena recibe el dinero del Fondo, con el que podr\u00e1 combatir la inflaci\u00f3n argentina, y se sumerge en Jos\u00e9 Donoso, Enrique Lihn, Guadalaupe Santa Cruz, Diamela Eltit, Mauricio Wacquez\u2026 A pesar de la radicalidad del elegir sin pensar, la propuesta es clara desde el principio y as\u00ed es llevada hasta el final. No es en el pensamiento por la escritura, donde se juega su radicalidad, sino en la invenci\u00f3n sin parar. En la duda tortuosa no hay claridad, menos que menos de principio a fin. La chilena se encuentra con la opacidad, pensar no es claro, menos a\u00fan si se tiene la responsabilidad de haber llegado tarde al puerto y hay que quedarse mirando el barco que no se alcanz\u00f3 a tomar. Ese <em>perdido perdida<\/em> exige un gran trabajo del pensamiento, no queda tiempo para avanzar, la duda paraliza, el movimiento fren\u00e9tico de los pies inm\u00f3viles van horadando el suelo, sacando materiales, sedimentos, horrores, torciones, y todo esto sin moverse, como estatuas de sal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La escritora chilena vuelve a la Argentina con el Fondo. Presenta el dni de elegir sin pensar y la aceptan, a pesar de que lleva los d\u00f3lares escondidos entre la ropa. Ya no sabe si su proyecto es una locura inflada por la inflaci\u00f3n; si al migrar a la Argentina se pasa autom\u00e1ticamente de la duda torturante al elegir sin pensar, y por eso puede verlo. O si las fronteras existen para que un pa\u00eds elija sin pensar y el otro piense que lleg\u00f3 tarde, y la literatura es el paso de un lado a otro. No sabe si alguna vez llegar\u00e1 a saber, por ahora tiene que preocuparse de cambiar los d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color\" style=\"color:#990606\"><strong>Cynhia Rimsky<\/strong>&nbsp;naci\u00f3 en Santiago de Chile, en 1962. Ha publicado Poste restante, La novela de otro, Los Perplejos, Ramal, Fui, El futuro es un lugar extra\u00f1o, En obra, La revoluci\u00f3n a dedo. Escribe cr\u00f3nicas y columnas para diversas revistas y da clases en la UNA. Este texto de Truman Revista fue publicado en la revista chilena La <em>Palabra Quebrada<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tiempo me pregunto qu\u00e9 lleva a unos a emigrar mientras otros de la misma familia se quedan en el pa\u00eds donde supuestamente es intolerable vivir. 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